sábado, 7 de marzo de 2015

Debo purificarme




Debo purificarme
dijiste mientras caminabas hacia el lago.
(El deshielo
cubriría el prado con  plateadas serpientes).

Al mojar tus pies en el helado flujo
 subirá el silencio por tus piernas
Lo encontraré en los labios del crepúsculo
cuando murmure  versos en el viejo lenguaje
 de las corolas y de los colibríes

Debo purificarme...
repites mientras la noche
se abalanza como una mujer agonizante.

Aullidos de lobo;  en licántropo delirio
   se encierra un hombre detrás de las garras,
del pelambre lunar y atardecido.
 Un hombre que desea penetrarte
lejos de las hogueras.

¡Corre con él desnuda por los bosques!.
¡Que su deseo
sea tu pila bautismal y el agua de los cielos!

(En las entrañas de la tierra
un camino conduce a las estrellas).

Llega el amanecer. Los fantasmas
se marchan con la niebla.
Tomas una serpiente congelada,
la pasas por tu rostro
e incias el viaje hacia la tarde del día siguiente
donde te espera
 la perla del día entre dos cerros.

(Debes recogerla
y guardarla entre los dedos de tus pies).

Una lluvia leve
 tuerce el silencio de las eras. Lo conduce
hacia tu seno izquierdo,
hacia tu albo pezón;
hacia tu vida que repta por las paredes de la noche;
hacia tus pies desnudos que recorren
el silencio de las constelaciones.

(Anhelo tu mirada
vacía de pájaros y de serpientes.
Anhelo tu existencia
que marcha por los subsuelos de mi pecho
Anhelo tus empeines
asomados al cielo de mi cuello)

Regresarás
cuando un dragón de luz
remonte el poniente y devore una por una
las estrellas.

GOCHO VERSOLARI
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