martes, 30 de junio de 2015

Escritora Argentina




La vieja dama
se sienta en el orinal del mundo
como en el trono de una reina.
Allí  mastica agua
e insiste en que es literatura.

Al ponerse la tarde,
avanza la anciana
 entre fantasmas de perros desnutridos
y   aquelarres de metáforas silentes.

Un férreo collar de adverbios y adjetivos
rodea su cuello:
 tiara de nietos espectrales
y cuadrados abismos.

Cuando el atardecer se arroja en espirales,
la anciana  deja que sonoras imágenes
con manos y con bocas
 la conduzcan al destierro de la noche.

A veces  se vuelve basilisco
y patea y muerde, y hay sirenas y luces
y hay bomberos con palos y cadenas.

Nadie encuentra la forma de los versos
que la anciana perdiera en un abril
cuando cumpliera treinta años.

 La vieja dama
se convierte en dragón a eso de las cuatro;
entonces sigue masticando agua,
mientras levanta la cabeza y jura a las estrellas
 que hace literatura.

GOCHO VERSOLARI

Ilustración: The old lady by Graphylight

viernes, 26 de junio de 2015

Ternuras y Crueldades de los Extraños Atractores - 14




Los extraños atractores cruzan  la mañana
y extienden una niebla leve
como la piel de una muñeca

A través del velo
vemos en el día azul
la cabeza de una enorme serpiente 
que nacerá en la noche.

Los extraños atractores de los dolores viejos
se abalanzan sobre el sueño de las cosas
y cubren de reptiles la hondonada. Las serpientes
muerden tus talones desnudos;
beben tu corazón
como el agua de un lago
y caminan el estupor  de tus desiertos ojos
clavados en la séptima ala del crepúsculo.

Al arañar la aurora  el corazón del cielo,
agonizarás con suavidad
como la luna
cuando se tritura a sí misma en el mortero de la noche
y estalla  el sol.

GOCHO VERSOLARI

Ilustración: Frost and Flame by Matthew Scherfenberg

jueves, 25 de junio de 2015

Ternuras y Crueldades de los Extraños Atractores - 13



Los atractores a veces
emiten colas y como marsupiales
se prenden de la luna
uno tras otro
hasta llegar a siete.

Entonan una sinfonía
en notas disonantes. Con ellos canta el mundo
y lentamente
las cosas, la noche, tus propios pies descalzos
amenazan disolverse en las cadencias.

En el amanecer,
los atractores vuelven a ser pájaros.
Se marchan
con ansiedad de lejanías.
Sólo  llevan un cuenco,
repleto de tu andar desnudo
entre las celosías de la nada.

GOCHO VERSOLARI

Ilustración: Photochtoto

jueves, 18 de junio de 2015

Poema Anagógico 125 "...en las laderas azules de mi luna"



En el gran mediodía,
el sol se deslizó fugaz hasta tu boca;
luego de jurarte amor,
pidió que al caer la noche lo esperaras 
en el segundo bosque contando desde el norte.

Al rendir sus aceros el crepúsculo,
te descolgaste de la ventana de tu cuarto.
Sólo estaba la luna y te escondiste
debajo de la copa más frondosa. El sol
llegaría en silencio, te tomaría del talle
y te conduciría al centro de la tierra. 

Luego serán  los  insectos de mitad de la noche:
chispas bamboleantes
atravesando tu ventana
mientras corazones de cigarras 
modulan una cuarta estrella  
desde el volcán apagado del poniente, 


Esperando al sol, caíste en un sueño. La luna,
ya madura en el cielo,
recorrió el camisón blanco que bordara tu madre,
tus cabellos tendidos en el tronco azul,
llegó a tus pies desnudos 
y subió hasta acurrucarse
 debajo de tus sienes.

La noche es un niño gigantesco
que a través de las pestañas ve hervir  lagos
y llorar  ciénagas 
Un ejército de nubes pardas
invade los manantiales 
y tu  bajas descalza la ladera.

De pronto parpadeaste. El sol había llegado.
Escándalo  en el cielo:
descubriendo las cosas, 
el sol estallaba y te ofrecía
 un romance sin sombras
y en el silencio de la aurora 
subiste a la colina,
te desnudaste, 
estiraste el cuello, 
y adelantando senos y blancura
te escurriste entre  frondas de moras
 y amarillas cerezas 


Disuelta en el sol,
te licuas a veces en el atardecer 
donde  tu médula y tu grito
gotean en forma de panes y de peces.
 Entonces,
como una niebla amable y  tibia
te evaporas, te congelas y nievas
en las laderas azules de mi  luna


GOCHO VERSOLARI

martes, 16 de junio de 2015

El Grito del Último Poema (De "Cantigas Herejes") CANTIGAS



Las miradas
los gritos,
los poemas
deben liberar semillas
para engendrar nuevas miradas que atraviesen horizontes,
nuevos gritos que asolen los crepúsculos,
nuevos poemas que atruenen y dispersen
las arenas húmedas de las orillas

Quizás alguna vez
una de esas semillas engendre la mirada
el grito, 
el poema
que nos conduzca hacia el sol que se levanta
al fin de la corriente.

Con esa esperanza
exprimo el corazón de un canto
 lo trituro
 lo macero;
lo mezclo con los jugos de mi cuerpo,
lo uno a mis miradas
y obtengo la tinta  carmín y adormecida
que me permita diseñar el grito
del último poema.

GOCHO VERSOLARI

Ilustración: "Cry"_by_defiantforever4

sábado, 13 de junio de 2015

La niebla - TENTACULO




La niebla es una mortaja
con un corazón de campanillas
me dijiste jadeando
luego de tu danza descalza
en la baranda de la azotea.

Sólo se distinguía en el muro del patio
la silueta de hombre diseñada
por la humedad de los últimos otoños.

Con la toalla al cuello y los ojos brillantes
me tomaste la mano.
Revolquémonos en la niebla,
dijiste.
En la cocina, el agua hirviente
lanzaba edredones pardos en la tarde

Salimos en la mañana
a la calima más espesa del siglo.
Con timidez nombré a John Carpenter
y los seres oscuros
que algunas brumas escondían. Sin dejar de reír
te subiste a las colinas blancas
que llenaban el patio.

Desde entonces,
no te vi más.

 Al final de la tarde,
el sol volvió a brillar.
Un gato escuálido y verde
  maullaba de hambre. Le di leche
y ahora te reemplaza.

En los crepúsculos de otoño,
el señor de la niebla
te pedirá que bailes
la danza descalza, eterna
 que llenará los cántaros con brumas tan sedosas
como tu piel.

El gato
maullará azul cuando el sol
atraviese las nubes más bajas.
Con su mirada felina
 explicará que es el rescoldo
de tu seno derecho;
que se quedó conmigo,
para ayudarme a modelar en la bruma
tu imagen.

Tu recuerdo

GOCHO VERSOLARI

Ilustración:  "Bailando Descalza II" by_Wandeclayt