viernes, 3 de julio de 2015

Me intoxico de Luz.




El sueño se ha vuelto verde
y no sabemos
si la muerte se ha adueñado de la sombra;
si la oscuridad dejó de ser
la madre cariñosa de la luz.

Y  no sabemos
 si los adultos
se han reunido en el otro cuarto
bajo los suspiros de la tenue bujía 
y susurran porque el niño duerme.

Escuchamos la lluvia caer sobre el techo de zinc,
aunque podrían ser las ruedas cavernosas
que nos conducen al mundo próximo;
para algunos la nada,
suspendida entre los cuadrantes rocosos del sol.
La nada, que según algunos
 interrumpe las risas
del animal de la alegría
con una gota azul de miedo
que cimbra en la punta de la aguja
con que la luna vacía los sonidos
y enarbola coronas de niebla
para nosotros, 
pobres mortales. 

Ahora,
mientras los adultos sueñan,
escapo como todas las noches por la ventana floja
hacia el lago donde la noche de verano
escuece silencios bajo mis pies. Una mano invisible
amasa  las estrellas
y las arroja de pronto sobre mi espalda,
sobre mi pecho,
sobre mi vientre...

Me intoxico de luz. 

GOCHO VERSOLARI

Ilustración: Ecstasy - Karen Cusolito and Dan Das Mann - Steel Sculpture 
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