domingo, 30 de agosto de 2015

Solariano (De "Poemas desde el Tentáculo")



El grave silencio de las mariposas
se agita en el ombligo del sol,
 llega hasta tu bajo vientre,
lo olfatea lo anhela, cierra los ojos
y regresa al cielo
donde guarda el aspecto
 de gigante formal y mayestático.

Monstruo sutil;
ensalada de ajenjo;
atardecer de caracolas: el sol
repta por tu baja espalda
y pretende atrapar la tibieza
de todas tus colinas.

Ahora te quitas los zapatos
y te acercas a la alberca donde tu hermana se sumerge
y los panes del tiempo
 alistan un lecho ardiente,
un gemido de luz
que emerge de la grieta del sol
e invade tus estrellas.

GOCHO VERSOLARI

Ilustración: "Sol" por Fly 10

sábado, 15 de agosto de 2015

La luna Cuelga Galletas de Sal sobre tus Ojos (De "Poemas Anagógicos")



Llegas llorando
y me dices que Dios es una mosca
que te persigue y te acosa y te zumba en los oídos
y que quieres cazarla, pero es Dios,
deiforme en su deformidad,
manso en su ira,
ansioso en su paz...
... entonces te arrimas,
te tomas de mi brazo
señalas el crepúsculo y me dices
que esta noche habrá ballenas en el cielo,
que podremos montarnos en sus lomos resbalosos
y escapar lejos,
más allá de pendientes, de abismos,
de silencios y ruidos.

Lenta la luna,
cuelga galletas de sal
sobre tus ojos.

Gocho Versolari

Ilustración: "Aparición" por Anna Model

viernes, 14 de agosto de 2015

Variaciones sobre Isadora Duncan (De "Poemas Anagógicos")




 Isadora Duncan
baila descalza en el recodo de la medianoche,
cuando en tu fontanela
se abren cien puertas
por donde  dioses y espectros
entran y salen

 Isadora Duncan te sonríe,
te pica el ojo
y el silencio se cuela por tu pie derecho.
Te quitas las pantuflas de invierno. Bailas con ella;
acostado en mi "sillón ilustre",
observo la coreografía silente,
el tenderse,
el levantarse;
las caricias de los cuerpos sin un solo roce.

Nunca admitirás
que Isadora duncan es un fantasma de la medianoche
que su muerte sigue aconteciendo
cuando el sol se pone y arrastra un automóvil
la larga boa del crepúsculo

De puntillas,
el espectro de Isadora Duncan se detiene
un momento antes de tu rostro,
cuando las flores negras cierran las corolas
y las cien puertas de tu fontanela
golpean con un eco ilusorio
las nubes del invierno.

Déjame bailar a tu lado
la danza de los sueños. No te marches
hacia las profundidades de mi ser
con el pretexto de arreglar el sótano.
Las nubes heladas de diciembre
arrojan monstruos tremulantes
que se estrellan contra los muros de la casa.

Los espectros se licuan uno a uno
en el viejo linóleo;
Isadora Duncan y tú, 
se duermen mansamente
con la salamandra sin forma de mi voz,



GOCHO VERSOLARI

Ilustración: dancing_barefoot_II_by_wandeclayt

lunes, 10 de agosto de 2015

Me Deseaste la Paz (De "Poemas Anagógicos")



Cuando la tarde se guardaba a sí misma
como un enorme pájaro,
me deseaste la paz.
Tus labios
se cerraron en el borde del cielo
y la tierra vibró.

Luego llegó la paz que me auguraste,
mientras te marchabas descalza
por la ladera que desciende hacia el infierno glauco


Llegarás cuando el amanecer
haya degollado todas sus mariposas,
cuando te canses de los paisajes subterráneos
y de buscar la redención 
de mis dobles de abajo.

Encandila
la oscuridad que ganas día a día
para la luz. Encandila
el brillo de tus empeines desnudos
cuando te sugieres a ti misma 
en el borde azul del día,

Ahora,
sigues poniendo en mí palabras
de otros relatos cenicientos, 
          brillantes, 
                 nacarados
relatos que se mezclan con tus huellas desnudas
y tu silencio.

GOCHO VERSOLARI

Ilustración: blue_afternoon_by_mweiler

miércoles, 5 de agosto de 2015

El Trago (De "Poemas Anagógicos")







El cielo nublado de las seis
se apronta a deslucir el trago 
que aún no he bebido; el que late
en corazones de cantinas oscuras,
donde gritaré reclamando un aguardiente
diez veces destilada,
de modo que una gota
me muestre la entretela del mundo,
el volcar de la luna en las costuras del planeta
y el aliento 
de las iguanas silenciosas que se arrastran
detrás de los colchones de almejas
que nunca llegarán 
a la costa del ser. 

Explico todo esto
para ambientar mi llegada a los muelles
donde beberé mi trago 
en uno de los viejos cabarets,
rodeado de marinos borrachos 
y  prostitutas de neón. 
No creo
que esta noche brumosa
se abra la montaña de los cielos
y desciendas con tus coronas, tus túnicas,
tus cetros, tus manzanas, tus cabellos que flamean
tan suavemente 
que parecen latir. No creo
que veré tus pies desnudos 
hollar la montaña del cielo; no creo
que en esta medianoche salga el sol.

De modo
que intoxicaré por un momento 
a este dios que insiste en salir de mi pecho
para respirar la noche de diciembre
y trepar  los carámbanos del aire. Le diré que otro día
tal vez mañana
o la semana entrante,
se dedique a llegar a las estrellas
y que hoy goce 
de la vieja locura de la tierra. 

GOCHO VERSOLARI





Resuena el jadeo de los cielos (de "Poemas desde el Tentáculo")







Resuena el jadeo de los cielos, 
 cuando en un callejón
un gato sigiloso  trepa  los terraplenes
y pasa al otro lado de las eras
con un suave roce
que no llega a sonido. 

No te muevas ni hables. 
Que la casa se derrumbe de silencio.
Quiero ver en la tarde
el rinoceronte celeste de otros tiempos
pastar en nuestros pechos,
correr en nuestros pubis,
convertir en paisaje nuestra espalda,
 arrastrar noches nuevas en tu frente
y rasgar la tela negra
con los puñales de obsidiana
del crepúsculo

GOCHO VERSOLARI

domingo, 2 de agosto de 2015

Tenencia ilegal de cielo furioso en mis entrañas - (De Poemas Anagógicos)




A veces el cielo fluye límpido
por mi garganta,
              por mi mente,
                          por mis manos.
Entonces los poemas
son tizones y témpanos;
              son cortinas azules;
                            son cigarras

 A veces
hay granizos ardientes que se traban
en la mitad del esternón
y aplasto una rana con mi mano
y una tormenta enloquece en mi muñeca izquierda
y el poema rompe vidrios,
encharca paredes y cubre con su cuerpo
 los muros de la casa vieja
para protegerlos de mis puños agudos,
de mi lengua grotesca,
                 fantasmal
                          intensa;
de mis ojos terribles; de mi boca
devoradora de paredes.

A veces el cielo corre en diagonal
y todo mi costado se abre
y  goterones de luz  llegan al patio
y arman muñecos centellantes
que saldrán a insultar uniformados
en las ciudades militarizadas.
Me verán los vecinos
con las costillas separadas;
y cubrirán sus ojos
para no quedar ciegos
por la luz que escapa incontenible
de mi corazón y mis pulmones.

Cuando llegue la noche,
llamará a la puerta un inspector para multarme
por  ilegal tenencia
de cielo furioso en mis entrañas.

GOCHO VERSOLARI

Ilustración: siren_by_idiivil_official