miércoles, 5 de agosto de 2015

El Trago (De "Poemas Anagógicos")







El cielo nublado de las seis
se apronta a deslucir el trago 
que aún no he bebido; el que late
en corazones de cantinas oscuras,
donde gritaré reclamando un aguardiente
diez veces destilada,
de modo que una gota
me muestre la entretela del mundo,
el volcar de la luna en las costuras del planeta
y el aliento 
de las iguanas silenciosas que se arrastran
detrás de los colchones de almejas
que nunca llegarán 
a la costa del ser. 

Explico todo esto
para ambientar mi llegada a los muelles
donde beberé mi trago 
en uno de los viejos cabarets,
rodeado de marinos borrachos 
y  prostitutas de neón. 
No creo
que esta noche brumosa
se abra la montaña de los cielos
y desciendas con tus coronas, tus túnicas,
tus cetros, tus manzanas, tus cabellos que flamean
tan suavemente 
que parecen latir. No creo
que veré tus pies desnudos 
hollar la montaña del cielo; no creo
que en esta medianoche salga el sol.

De modo
que intoxicaré por un momento 
a este dios que insiste en salir de mi pecho
para respirar la noche de diciembre
y trepar  los carámbanos del aire. Le diré que otro día
tal vez mañana
o la semana entrante,
se dedique a llegar a las estrellas
y que hoy goce 
de la vieja locura de la tierra. 

GOCHO VERSOLARI





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