lunes, 28 de diciembre de 2015

Dios es una ameba




El cuerpo de la amada
es un aullido de alegría
cuando descalza y lenta
 desciende las escalas de los cielos.

Danzará  cuando Venus asome sus uñas
y arrojará blandas aves en las primeras luces.
que treparán desde los pies,
enredando, 
                asfixiando, 
resucitando
en cada gemido, en cada paso
sobre los arreboles de la tierra 

...y tu amada desciende
arrastrando el atardecer con sus tobillos.
 Al verla gritarás:
¡Dios es una ameba
que trepa mi garganta cada noche!

Y añadirás en un susurro:
...Dios, es hora que despiertes,
que te inocules en las tardes 
a través de mis gotas de saliva, 
de los níveos flujos vaginales de la amada;
de las estrellas que se disuelven hora a hora
en tus blancos silencios;
en tu piel.

Ahora la amada está a tu lado,
descalza y blanda como un lecho nuevo; 
la luna se abalanza: 
es una enorme ameba sin resquicios, 
que camina hacia el sol
  

GOCHO VERSOLARI

Ilustración: Carrie Vielle

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