lunes, 14 de diciembre de 2015

Variaciones sobre el orgasmo que colgamos del cielo de las seis




Un pájaro primero,
después un grito; más tarde
todas las suavidades
atoradas en tu garganta;
 no te dejaban  respirar
y los largos segundos se llenaron de aves
que iban y venían
buscando el calor donde fuera
y algo se congelaba
en medio de los dolores del fuego,
y  las urracas de la noche
tejían los movimientos de tu boca,
las explosiones hacia adentro y hacia afuera
y ese campo caliente, 
          lloroso, 
                         apergaminado,
enredado en las sábanas,
colocando un vértice en tu corazón
y otro en mi sexo.

El cielo de las seis amansó potros
y las iguanas del día
desataron el agua de las nubes,
tu desnudez dormida
 y los glaucos  elixires
del sol.

GOCHO VERSOLARI

Ilustración: Duong Cuoq Dinh
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