lunes, 18 de enero de 2016

Los abismos se emborrachan de luz



Los tambores llegan de atrás,
de muy atrás
atravesando selva
tras selva
liana
tras liana. Un ejército de monos
entronizan a su rey
bajo un crepúsculo verdoso. Los tambores
no dejan de sonar
en mi bajo vientre
en mi pecho de milenios,
en el acero de las noches de tormenta,
en la potente mirada de los rayos.
Construyo una montaña para que la trepes descalza
mientras los tambores hablan en retazos
de un viento lejano,
 de una jauría de ángeles,
del incendio del mundo.

Tus pies llegan al último arroyo
mientras truenan los silencios de una era
y el cosmos se destruye.
Por  donde pasas hay una nube azul
cargada de luciérnagas y verdes. Niños diminutos
escapan de tus huellas y construyen
una cabaña, un río,
una represa de castores.
En tanto una pareja de labriegos
 hacen crecer embriones de la tierra.

Los tambores hablan de ti
cuando la noche apronta edredones
y los insectos se arrojan desde el aire
al cauce seco y duro de los siglos.

No te detengas. La luna
te sigue paso a paso. Los abismos,
se emborrachan de luz.

GOCHO VERSOLARI

Ilustración: Iwerjsa

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