jueves, 10 de marzo de 2016

A veces desciendo al mundo de los muertos



A veces desciendo al mundo de los muertos
hasta llegar al sitio 
donde se encaraman en la tarde
 un moño de piedra,
un ave 
y un vacío.
Luego llegan los espectros. Cada uno
en su ayllu de nada;
en su sello de pan.

A veces desciendo al mundo de los muertos
y araño la piedra en busca de tus huellas.
Me dicen
que estás aprisionada en el lomo de una roca,
en la garganta de un demonio,
en el estómago de un Leviatán.

Con una merienda de cenizas
y un pan de noches agostadas,
recupero las fuerzas
para seguir buscándote.
Tus pies blancos, desnudos
se adentran  en infiernos destellantes
donde la sombra de la nieve
cruza como un negro unicornio
las tardes de tu ausencia.

Te bastaría
caminar hasta mí
cargando tus mañanas en la espalda
y ya muertos los dos,
ascenderíamos al hogar despellejado
donde un árbol atravesara el techo de la casa
para rogarnos que trepemos su tronco
áspero;
aterido.

 En la lejanía,
aguardan las estrellas.

GOCHO VERSOLARI

Ilustración: sleeping_beauty_by_artofdan70-
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