domingo, 27 de marzo de 2016

La enorme A que desde el horizonte sume a los poetas en una desesperación lenta y azul



Atardece  
y una enorme A como una tienda
modela el horizonte,
cubre pájaros
y brilla, brilla con destellos propios
mientras se desploma el resto de las letras
sumiendo  a los poetas
en desesperaciones lentas,
 caos grises y asténicos
cargados de vacíos escenarios, 
de fantasmas descalzos
y de amantes sin cuerpo.

En el crepúsculo,
una A se escurrió entre mis sábanas,
se encaramó en mi sexo,
y convocó gritando
a marineros agudos y  lejanos,
  a  puercos rosados y silentes,
a tiernos zapallos bendecidos;
a  silencios.

GOCHO VERSOLARI

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