martes, 27 de septiembre de 2016

Las luciérnagas te verán marchar desnuda hacia la Luna




El ejèrcito de simios
atraviesa un cuadrangular espacio inexistente
que tus pies desnudos crearan al pisarlo.

Muerden los monos
la realidad que tus huellas levantaran
y el perfume del tiempo que emana de lápidas celestes
se convierte en papel arrugado
cuando lo tocan las peludas manos.

Los monos extienden a la noche
furia antigua de avispas desatadas.
Cuando te desmayes en el filo del alba,
levantarán tu cuerpo suave,
apenas cubierto con la túnica gris
y lo llevarán a la séptima cueva, aquella
que conserva la sombra
mientras los ciervos dorados de la luz desfilan
arrastrando el sol
y el zafarrancho de combate de la tarde.

Al marcharse los monos, 
despertaràs en el siguiente atardecer
cuando el lucero de la noche entre por tu pubis
y te recorra hacia arriba y hacia abajo

 Despertaràs sin beso,
sin gemido,
sin sonidos primarios
y luego de algunos gestos misteriosos
caerá la túnica gris que te cubriera. Las luciérnagas,
te verán marchar desnuda hacia la luna.

GOCHO VERSOLARI

Ilustración: l_004092_2b_by_andrew_13

jueves, 8 de septiembre de 2016

Desnuda, inmóvil, con la cabeza reclinada.




Dentro de tu ombligo hay una tormenta tan pequeña
como el silencio ambarino de una ameba.
Cuando beso tu vientre,
escucho los truenos:  súbitos estornudos
de ese  virus azul
que podría inocularme
 una repentina felicidad
y  me obligaría a bailar desnudo por las azoteas
y arrojarme de los soportes de las ventanas
y rebotar en la masa de aire caliente,
repleta de niños
a pocos centímetros del asfalto.
Con un salto volvería a tu lecho
donde descansas desnuda,
inmóvil,
la cabeza reclinada,
mientras el sol de la tarde
 se impacienta en tu vellón.

La tormenta diminuta baja hasta tu sexo
y me lanzas  un par de rayos que rozan mis empeines
y  se detienen en mis dedos gordos
y hacen estallar de amor
la parte inferior de mi cuerpo. Entonces
bailo sobre tu silueta,
convertido en fantasma, en ola tenue,
en el silencio que oculta
el corazón del calor;
en esa gota de traspiración
 que busca tu cuello
como un lánguido suicida de tus poros.

Beso tus pies. Mi cuerpo trepa al tuyo:
montaña tersa y suave que se abre
bajo la índiga pica de mi entraña.

GOCHO VERSOLARI