miércoles, 26 de octubre de 2016

Después de las Ofrendas (La Mujer que llevo Dentro)






Escucha,
Mujer que llevo dentro:
llenemos los versos
como a pozos sin fondo. Arrojemos en ellos
silencios, gritos, corderos blancos,
 corderos negros;
 ofrendas de las uvas,
de vino y borracheras.
Arriba las estrellas se tienden azules.
mientras subimos descalzos las laderas.
Primicias en los hombros.
Miradas certeras; ven,
ayúdame con este saco de manzanas
Es la ofrenda al pozo,
lento ojo abierto en la fronda de la tarde.


 

Escucha,
Mujer que llevo dentro:
Arrojemos   sandías
  peras,
melocotones
y la comida que hubiera alimentado
durante un año al pueblo.
Es lo que reclama el Moloch
de un solo verso;
el  lento y poderoso afán 
que nos observa como un ave
desde los pliegues de la noche, 



Mujer que llevo dentro,
después de la ofrenda descansemos. Tus pies en mi regazo,
tu cabeza en mi boca. Es hermoso
el silencio al terminar el sacrificio,
cuando se elevan las voces de los vivos,
y el rumor de los muertos. 


Después de la ofrenda descansemos.
En la alborada,
recorrerás descalza las estrellas.

GOCHO VERSOLARI
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