miércoles, 26 de octubre de 2016

Quinientas Esmeraldas en tu Seno Derecho (La Mujer que llevo Dentro)





La mujer que llevo dentro
desnuda  el seno derecho. 
Lo tomo con mis manos de anciano
y corto con el bisturí; la línea roja,
va del pezón al cuello. La mujer me observa
sin gestos de dolor.

La sangre escapa como un lento animal 
que decidiera cubrir de niebla roja
 la habitación,
la tarde 
y los lejanos pinos. 

Quito la glándula caliente y húmeda
y la reemplazo por quinientas esmeraldas.
El resplandor verde me encandila;
 el pezón en un faro,
 que disipa las tinieblas de la tarde de octubre. 

 Coso la herida con hilo de mi piel. 
La mujer cierra los ojos. Cada diez minutos,
 un potro corcovea en sus pulmones. 



"Con estas piedras sabré reconocerte
cuando llegues en mitad de la noche
y te desnudes para  entrar  en mi lecho"
musito en el oído. 
El cuerpo escucha las palabras apenas pronunciadas
y las esmeraldas que habitan en el  seno derecho
aplauden suavemente y zumban
como extraños insectos.

En la alborada
la llevarán a volar por   riscos luminosos
y hacia la siesta 
deberé resucitar el cadáver 
de la azulina mujer que llevo dentro:
cuerpo inerte, desnudo;
tibio y suave
como la piel del guanaco luminoso
que cada tarde,
crepúsculo a crepúsculo,
invade la levadura de mi pan. 

GOCHO VERSOLARI
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