viernes, 9 de diciembre de 2016

Orgasmos sin dos, sin uno; sin un cuerpo



Una primavera 
se perdió en alguna parte de tu cuerpo
y en el desarraigo,
su carne de estación cálida en el final del invierno
arrebató escalofríos de tu útero; la pobre primavera
paseando con sus piernas azules,
recorriendo tus senos; primero el uno,
luego el que sigue
en una sed insoportable de nubes y de nieves
que calmen un ardor de siempre.

Y en este ir y venir,
la primavera llenó de orgasmos impersonales
la fachada de tu casa.

Exclamaciones, abismos,
vértigos insolubles
sin nadie que los padezca o que los goce;
orgasmos sin dos, sin uno; sin un cuerpo,
sin un sol que los cobije. 

Tan sólo
la lentitud ultravioleta del cemento; tan  sólo
el viento que los lleva; orgasmos no creados
a lomo de la primavera no resuelta
que ríe y ríe  y llena de gardenias azules
el cielo de las tres. 

GOCHO VERSOLARI
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