sábado, 23 de septiembre de 2017

Introducción al monstruo de la desmesura









Caminar por la ciudad pavimentada de sapos
es atravesar abismos
hacia la desmesura.

En ella el universo 
  se amilana, se achicharra, se dilata,
se engrosa, se tuerce, combustiona y por último
recibe tus pequeños pies 
en sus manos de tierra
   
Desde la sombra de tu ciprés
llegarás hasta el negro puente de antimonio. 
Cuando caigas al vacío,
cada metro de espacio recorrerá tu entraña

Crecerán en tu vientre
garras negras, invisibles
y alistarán los cielos un ejército negro en tu seno derecho,
un ejército blanco en el izquierdo
y los disparos saldrán por tus pezones
y serás a la única a la que hieran mientras la nieve
 forma coágulos de lágrimas


Bastaría una disonancia para que el monstruo de la desmesura
remonte desde las alcantarillas
desplegando desde sus patas
noches devoradoras de todo el pan
que amasara la luna.  

Bastaría saber si regresas
en el lomo de cada desmesura
o permaneces en el fondo del abismo, 
deslumbrada
por las  sirenas de acero y de saliva.

Te bastará con estirar el cuello.
Al estallar en tus pupilas,
los astros me alcanzarán la paz. 

GOCHO VERSOLARI

Grillos



El poniente se llena de grillos 
que se licuarán a sí mismo con afán de panes
y se trasmutarán en atardeceres yertos,
como tu imagen cuando te tiendes a morir
día tras día
en las suaves coyundas de la aurora.

El poniente se llena de grillos
y hay sentido en el canto atronador
que se lleva los alveolos del día
y el afán innominado que te recorre. 

Una versión de ti
atraviesa añiles infiernos durante la tarde, 
y nadie sospecha que tu sonrisa amable,
mientras sirves el té a los convecinos
oculte toneladas de fuego,
de silencios oscuros, acuosos
mientras el poniente se llena de los  grillos laboriosos
que evitarán lo eterno de la noche
cuando arrastren el alba
 y barran una a una las estrellas. 

GOCHO VERSOLARI

El Estruendo del Poema




Te pregunto si escuchas el poema
y niegas con la cabeza. El silencio
resbala por la tarde, 
empapa las cosas de la sala,
sostiene  tus cabellos
 y acaricia tus desnudas plantas.

Te pregunto otra vez si escuchas el poema
y me dices que no hay sonidos, que la tarde
es un barco sin bisagras y sin aire,
que se desploma lenta; que a veces,
tan sólo a veces,
caracolea en tu sexo
 cuando te hago el amor.

Entonces te respondo
que el poema hiende huesos,  
entrañas y tejidos
para abrirse paso y conquistar la noche. 
Te sugiero que lo persigamos,
armados de picas invisibles, 
de plumas de extinguidos pájaros
y de papiros yertos...

Te has dormido. El sillón, sonrojado,
te sostiene como un par de brazos.
Cuando traigo la manta, el poema se desploma
y un chillido nos cubre desde el sol
Hay  una lluvia lenta como un tanque
que anega las bocas y las cuevas;
tu desnudez cerril
que se llena de lunas plañideras.

El poema inaugura la madre del estrépito; 
tú  duermes. 
Desde tus senos desnudo nos amenazan
los buitres del sol. 

GOCHO VERSOLARI

domingo, 3 de septiembre de 2017

Poemas




Flotan los poemas
en el espacio de la madrugada
Algunos tienen sabor a setas ; 
otros,
crecen desde tus pies como extrañas hierbas; 
otros,
se arraciman en mi cuello y marcho entre la gente
con un par de glándulas aladas,
y  mirada de loco.

(El amanecer destila sierpes luminosas
sobre tu desnudez).

Flotan los poemas. Quieren llevarme
a mundos que palpitan
más allá de la tarde.
Lentas las mariposas de la madrugada
traen un sabor azul. Barajo los poemas
y los convierto en lagos
y en los primeros reflejos de la mañana
busco las rocas solitarias
que aún se encuentran bajo la marea. Después,
una lluvia ligera,
un atajo a lo lejos. Los poemas
serán  cientos de tigres , devorarán el día
y construrirán  un escabel con las tormentas.

GOCHO VERSOLARI

La Triste Bestia que te lleva en su lomo




Las emociones forman enjambres a veces,
en otras puñados de moscas en busca de cadáveres; en otras,
plantíos interminables de rosas y silencios.

Algunas veces las emociones se aglutinan
y forman aquella bestia alada
que te lleva en sus lomo
sabiendo que eres el trozo de mi vientre
que brilla en las auroras;
que languidece en los crepúsculos.

Y te veo  en el silencio de la noche
descalza y a horcajadas
 sobre la bestia trepidante
lenta
 rápida,
 silente,
ruidosa
y vuelas hacia la luna mientras otra versión de ti
se detiene a mi lado; una tercera
me abraza ansiosa, gime, se desnuda;
se precipita en mi sexo y en mi noche

Emergerás desnuda y satisfecha
cuando la bestia se detenga en el empíreo
y amase su tristeza
en los  esplendoros océanos de tu mediodía.

La Bestia Rubia





Te marchas azul, descalza; tus talones
se pierden en la ochava y renuncian
al pan caliente y al purè de ocumo
que te sirvo en las mañanas.

Este amanecer dorado que te ve partir
es la bestia rubia de la que hablaba Nietzche
o la bestia sin nombre que evocara  Blake

Desde las canteras de la noche
 emiten sus gruñidos,
 sus panes silentes,
sus brillos;
los morados cilicios con los que golpearè mi cuello,
mi espalda que alguna vez fue tierna;
que ahora
es áspera como tu partida y lo será
en el primer milenio
de la era que se inicia con tu ausencia

Leo las cartas cuando la mañana
me arroja  pàjaros al rostro. Leo las cartas
Dicen que volverás. 
Serás la última bestia,
desnuda y bella como el cielo,
cuando las eras se apaguen y destilen
las gotas postreras
de esta còsmica melancolìa

Regresarás descalza. Tus pies
habrán recogido ojos, 
artefactos,
silencios
de los cósmicos océanos,
de las estrellas que destiñen
cuando dejan de brillar por un momento

Tus plantas
se prenderán de las ùltinas gotas del espacio
y beberás con cada uno de los dedos
los recodos de las horas,
los gruesos gusanos de los días

Deja que cuelgue de la luna; mis caderas
se moverán en péndulo
hacia la tenue neblina de las cuatro.

GOCHO VERSOLARI

viernes, 1 de septiembre de 2017

Los pendones que se Achicharran en tu Ombligo.




Los pendones en tu ombligo
se calientan hasta encender la estera
que tu abuela usara para entibiar el piso
en las noches de invierno.

Descalza, 
bata blanca, 
cabellos liberados,
te aproximas con actitud ritual
a ese fuego que ahora abrasa 
tu pezón izquierdo:
con ojos fijos
y  labios entreabiertos,
 entregarás tu ápice y todas tus primicias
al túmulo hecho de aire y de silicio,
construido con carne de dioses y de cabras.

El túmulo que nevará quemando 
tu bajo vientre,
las plantas de tus pies
y esas encadenadas muertes
que llegan de atrás,
de muy atrás

Los pendones en tu ombligo
se achicharran,
crepitan,
deambulan
y quiebran el silencio negro y rojo...

... y  quiebran,
y destrozan
el silencio de Dios. 

GOCHO VERSOLARI

Guardaremos la Muerte en una Servilleta






En un cielo verde saldrá el sol
y quizá por la tarde
se derrame una lluvia de cenizas
(Los pájaros volcarán índigos  rayos  
en las ventanas azules de la casa).

Te invitaré a que te desnudes
y cabalgaremos los potros invisibles;
que el aire guardara desde siempre.
(Morirán algunas mariposas
en las corolas amarillas de los días). 

Tus ojos se convierten en panes
cuando la tarde llega
y cubres con la bata 
la belleza del día
que nos envuelve como un caudal incontenible
a ti,
a mí,
a la avispa que ha hecho su nido en la ventana, 
a las arañas oscuras de los sótanos,
a los colibríes de la primavera. 

Saldrá la luna en un cielo de añil
y guardaremos la muerte en una servilleta
para arrojarla al río de las cosas. 

GOCHO VERSOLARI

domingo, 27 de agosto de 2017

Los ladridos del sol






Con violencia,
el sol acaba de ladrar cuatro veces
creando un vendaval de silencios y aprontes
que llega a tu esternón
y a través de dulces espirales
embriaga tu pezón izquierdo

Veré tu desnudez en medio de la plaza,
a pesar del invierno;
de los carámbanos que galopan en el aire.
Al danzar,
tu cuerpo blando nos traerá noticias
de lo profundo y lo superfluo de las cosas.

Cuando el mediodía se precipite,
 dirigirás una larga caravana
de osos, mendigos, millonarios
 soñadores, necios, lúcidos
que elevarán  copas sedientas
a tu cuerpo ambrosía,
Su blancura les promete
aquella borrachera primordial
que abrirá oídos, poros y gemidos
a los eternos,
 sonoros 
inframúndicos
                         ladridos del sol.

GOCHO VERSOLARI

viernes, 25 de agosto de 2017

Los pájaros sin forma del vacío






Te empeñas en caminar por las cornisas de la luna
mientras me meso los cabellos
al ver tu pie derecho
adelantarse al izquierdo
y un rebuzno de unicornios atrona el cielo
y el vendaval de las horas que matamos se apresura a llegar
tibio
lento
silencioso
haciendo vibrar las estrellas con un viento invisible
como todo viento
y tú haces equilibrio
en esa cornisa tan delgada
como el filo del cuchillo que usa el tiempo
para cercenar nuestras ansias día
tras
día

Reconozco que tienes el equilibrio
propio de los eones cuando se encabritan
y destruyen un mundo mientras realizan complicadas piruetas
entre las mallas estelares.
No hay un mañana
me dices con una sonrisa y una lágrima
mientras apoyas la planta desnuda de tu pie izquierdo
sobre la cornisa filosa
a punto de hender tu carne blanca
como el sueño de un ornitorrinco
que se desplazara hacia el sur, siempre adormilado,
anhelando  amor, casa; anhelando el pan caliente de los besos.
Pienso que quizá falte poco
para que llegues a la plataforma de la noche
y te recojan las manos de los elfos
y yo detenido en la tierra,
con mis propios pies hundidos en el agujero que me obligaran a cavar
en esta cueva que noche a noche se lleva mis sueños y mis viajes.
Quizá me acueste en la oscuridad
y allí baile contigo en la delgada cornisa. Tú
Yo,
y los pájaros  sin forma del vacío.

GOCHO VERSOLARI

Una pequeña araña en el borde del cielo





Por el borde del cielo
 corre una araña pequeña, 
emitiendo endechas hacia adentro
y arrojando dolor 
sobre la tierra recién sembrada.


Los dioses
desfilan desde el escorzo de una nube
y me muestran sus caderas azules,
las pirañas que emergen de sus ojos
mientras la luna se abalanza inmóvil
y me sostiene en equilibrio sobre las hondonadas

Por el borde del cielo
la araña  teje y teje
para que los destellos de su tela
nos oculten el brillo de las cosas,
la enceguecedora luz de tus tardes, 
tus mañanas
y los cencerros destellantes 
 de las criaturas olvidadas de los bosques.

La araña teje y teje.
Una muchacha
tiembla en la espesura con los ojos vendados.
Podría descubrirlos
y ver el sol convertido en conejo
deslizándose en el pan de la tarde,
pero prefiere el silencio del miedo
Labios resecos
un resplandor de cenizas
y el cuadrado azul de los cadáveres

La pequeña araña en el borde del cielo
despliega su enorme tela
sobre la eternidad.

GOCHO VERSOLARI

Muerta o viva




Muerta o viva,
lo sensual te transita:
serpiente grave
que a veces se transforma en tormentas
blandas,
poderosas. 

Muerta o viva
la blancura de tu cuerpo
atraviesa las noches de cuero
que tienden bocanadas de sapos
sobre callejones y silencios

La muerte y la vida corren sobre tu frente
como luces desbocadas,
furiosas,
con el júbilo negro de los siglos.
Divides las aguas del dolor
ccuando llegas descalza entre bloques de nada
a inaugurar con tu silencio
el crepúsculo de los insectos de la noche.
Alguien te estrangula,
o hiende en tu vientre
el puñal que ocultan las estrellas.



Atardece. Tu mirada
es un reptil moribundo en mis entrañas.

GOCHO VERSOLARI

miércoles, 23 de agosto de 2017

Sinuosidades






Sinuoso,
el poema recorre los caminos que el día
dibuja en las alas de los pájaros. 


Me dices:
"Si somos aire,
podremos irnos con las palabras que pronuncias"

y miras a través de la celosía  

buscando con los ojos 
los mundos ocultos en las briznas,
en las partículas de viento
o en las miradas vidriosas de los pájaros.

En tanto el poema se agota con la tarde
y te descalzas para pisar la tierra,
procurando que las hormigas invisibles del rocío
atraviesen la epidermis de tus plantas.

Cantarás en la noche;
Intentaré acompañarte con la mandolina,
pero tu voz será más poderosa que la música

y hará que universos escondidos en las nubes
se precipiten como niños fascinados,
como rescoldos de soles antiquísimos 

sobre los buitres sinuosos, 
                     invisibles
                                     que volcará la aurora

en la mesa del patio.
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En mitad de la noche te despierto,
te acaricio la cabeza y te pido
que bebas todas las estrellas.


GOCHO VERSOLARI

viernes, 11 de agosto de 2017

La Tarde se cayó en un Pozo



La tarde se cae en un pozo 
y nos apresuramos a recogerla,
a sopesar los daños, las oscuridades
que las avispas
 dispuestas a atacarnos a fines del verano.
llevan en sus vuelos

La tarde se cae en un pozo. 
Bastaría tu caminar tenue,
quizá un par de sonrisas,
una gaviota que escapara de tu escote
hacia las constelaciones que se abren
 más allá del sol,
para que la tarde,
enhiesta como siempre,
 imperturbable
nos arrope azul, despreocupada

Mi corazón se marcharía 
detrás de las palomas
y los vecinos murmurarían entre ellos
afirmando que acabo de morir
sin saber que brillo en la jalea de los días;
que en las noches
te visito en tu lecho como un íncubo
azul y levitante,
colosal,
hidrófilo
sobre tu cuerpo hilvanado de tardes , 
de soles,
de mares
de noches y de tumbas de mármol
que no cesan de gemir. 

Las estrellas se demuelen en tu piel. 



GOCHO VERSOLARI

miércoles, 2 de agosto de 2017

"El Vacío no se puede Demoler porque es Vacío"





El vacío no se puede demoler, porque es vacío
rezaba la leyenda en la entrada de la cueva
Te miré a los ojos. El desierto
tejía pájaros, 
                nidos
                       y deseos.

El vacío no se puede demoler porque es vacío.

Te reíste  mientras hablabas de pleonasmo
y las mariposas del polvo
atravesaron tus pies y tu mirada. 
Entonces descubriste tu seno derecho 
(el del lunar).

El desierto llenaba de espejos
la carne abrasadora 
del mediodía.
Hicimos el amor en medio de la sed,
bajo gorgonas invisibles,
bajo sierpes azules. Hicimos el amor,
y el vacío cayó en nuestras entrañas
trozo a trozo,
partícula a partícula.

Diluidos en la transpiración,
desnudos como panes
entramos a la cueva. Un cormorán azul
con la tarde en sus alas
nos bañó de silencio,
de sal
y de pequeñas muertes. "No pensemos",
dijiste mientras bebías de un oasis 
que tendieron de pronto las palomas.

  El vacío
volvería a crecer en nuestros pies
y a levantar catedrales de luz negra
sobre nuestras cabezas.

El vacío no se puede demoler porque es vacío
musitó el monstruo en mi oído derecho
un segundo antes de mi luz.

GOCHO VERSOLARI

sábado, 29 de julio de 2017

La Complicada Agonía de la Belleza




Una partícula de belleza 
ha llegado desde las letrinas donde estaba exilada.
Se arrinconó junto al ventanal,
tembló bajo las diminutas gotas de la lluvia de otoño
y  se acostó a agonizar
 en la visera de mi gorra

Desde allí 
 sigue arrastrando su  brillante muerte
mientras susurra versos en mi oído derecho, 
y no deja de inocular 
mariposas en mi sexo,

y yo que debiera marcharme,
siento que la belleza diminuta
al latir y brillar en la visera de mi gorra,
se lleva mi muerte, mi negrura,
el vértigo rojo de mis días 
y esta pequeña náusea
que me estremece al despertar.

Una ofrenda de panes y silencios
es lo que reclama para seguir brillando;
 para devorar  nostalgias e insectos del sueño; 
para seguir desnudando los cielos y las tardes.

Te cuento la historia de la belleza
que no deja de morir en la visera de mi gorra
y siento que te excitas.
Me pides observarla, te inclinas sobre ella;
el brillo
atraviesa tus mejillas y tus labios
retocados apenas.

Entonces te desnudas,
me arrastras a la cama:
 resucitaremos la belleza 
y temblará la lluvia;  y el deseo
arrojará oleadas de esplendorosa sangre
sobre las paredes oscuras de la casa. 

Llega la noche.
Un dragón lloroso e invisible,
mastica las estrellas. 

GOCHO VERSOLARI

martes, 25 de julio de 2017

Del Deseo de los Momios.



Los momios dejan sus corolas
y sus flores, todas,
y logran de ese modo
una saludable desnudez. Algunos
aún muestran dientes firmes
y vientres lisos,
no achicharrados por la obesidad.

Los momios derivan, transmigran
de un árbol a otro árbol,
de una hormiga muerta a una hormiga que vuela
y tú te descalzas para seguirlos
en esta mañana rebosante de almíbar
cuando el sol se prende de los diez destellos
que entraran por tu ventana mientras dormías
y ahora los momios te desean
y en el resto de tu mañana verás manos
separadas del cuerpo
en busca de tus senos 
y el amor de los monstruos te halagará
y se lo contarás a tu amante
y lo verás arrojarse al río turbulento
 mientras sus manos agitan la corriente.

Los momios se detienen hacia el atardecer. Te esperan.

Un perro triste se pasea
por la glauca mirada de las bestias. 

GOCHO VERSOLARI

El Centelleo de la Mosca Número Cuarenta





Centellea la mosca número cuarenta. 
La que resbalara tantos años
por mi garganta suave
en dirección a mi garganta oscura , 
cuando se abría a inmóviles  abismos ,
en los que  crecen los   pastos del olvido. 

La Mosca Número Cuarenta te persigue en silencio
te persigue invisible y levemente azul
por los senderos del aire donde tu imagen
se libera, se desnuda de las tardes
y bebe el pan azucarado del silencio. 

La mosca cuarenta se viste de librea
y sirve el té con masas
a espectrales damas vestidas con encajes. 
Al final de la tarde
reclamarán colíreo, encandiladas
por el vértigo reclinante de su brillo.

La Mosca Número cuarenta
se encandila por la esmeralda que luces
en el dedo de tu pie derecho. 
La verás revolotear en tus empeines
y detenerse en el pliegue del aire de la sala
cuando las hormigas del sol se suelten del azur
para desbarrancarse sobre el linóleo,
sedientas de tus huellas.

Centellea la mosca. Centellea
como una lámpara que olvidaran
sobre la losa de un sepulcro. 

(Gritan en mis oídos
 las estrellas). 

GOCHO VERSOLARI.

lunes, 24 de julio de 2017

Introducción a tu Sueño





No dejes de dormir
en el corazón de los milenios,
cuando el atardecer del cosmos
se llene de cabras azules,
de panes,
de peces
y silencios.

GOCHO VERSOLARI

Introducción a una Tormenta; a cualquier Tormenta




La tormenta estrecha panes
contra el edredón de tus piernas.
La tormenta. 
Balbucea, te acaricia
y un volcán azul explota lento
bajo el campo de semillas de tu tarde.  

GOCHO VERSOLARI

Introducción a un Atardecer; a cualquier Atardecer




Atardece 
en el quinto recodo de tu entraña
Atardece
y el día es un volcán
que estalla tu seno derecho
y prepara el orgasmo azul
de la alborada


GOCHO VERSOLARI

Introducción al Fondo de la Tarde




El fondo de la tarde
pintará tu sexo;
cuántas gaviotas 
se ofrenderán en holocausto
para llenar de rojo
tu  pubis silente;
anochecido.


GOCHO VERSOLARI

viernes, 14 de julio de 2017

Desde tus Pies Claros se cierne la Tormenta.




Las tormentas laten en tu empeine derecho
que al llegar la noche
se nubla, se tuerce, se agiganta
y luego se suaviza:
gacela agonizante,
patena de los días. 

Las tormentas palpitan en tu tobillo izquierdo
y desde el ápice visitan 
los cuatro extremos de los cielos
y las direcciones del espacio braman 
en un silencio acuoso
y la tormenta se abalanza con serenidad temible

Entonces
evocamos los fiordos animados del sol
y soñamos con la alegría salvaje
que a veces se desata en el costado de la entraña.

Tus pies emiten rayos hacia el fondo de la tierra
y  rompen las vasijas azules
que preparáramos para encerrar a Dios. 

GOCHO VERSOLARI

Llegará Grecia




Cabalgando un alhelí 
llegará Grecia. 
Fiordos azules y espectrales
y el sol que rebasa las costas
como una amante enloquecida

Llegará Grecia.

y tus cabellos se llenarán de tardes y manzanas
y  flameará tu desnudez  
al viento del Peloponeso;
en tus crepúsculos
se chamuscarán el cielo, el deseo,
el silencio y tu noche:
sirena azul, tendida
entre cuatro pabilos cenicientos.

Cuando el Arquero hienda la rodilla
y la vía láctea se convierta en un cuervo de nieve,
llegará Grecia.
llegará Grecia
y saldrá el sol

GOCHO VERSOLARI

martes, 27 de junio de 2017

Breve Himno al Silencio de los Pájaros





El silencio es una daga blanca
de plumas amasadas en milenios
que suelta buitres en los atardeceres
( las llaves del crepúsculo 
caen tintineantes
sobre la tierra).

El silencio es una línea
caracoleante
que llega a tus pies, que se detiene
en los sutiles recodos, en los mundos
que guardan tus tobillos

El silencio de la tierra se llena de pájaros
y nuestro andar cósmico
es un derramarse,
un llenarse,
un volverse a vaciar
mientras las aves de la muerte
llenan nuestros pechos de cintas bermejas
y los cormoranes del dolor
revolotean,
revolotean
en las estrellas.

Más allá del silencio, 
 una tundra celeste muestra a los cielos
 el lenguaje arcano de tus huellas.

GOCHO VERSOLARI

lunes, 26 de junio de 2017

Dos toneladas de esmeraldas





He arrojado por la borda de la noche
dos toneladas de esmeraldas
que vomitara con mi última borrachera.

Firmes, duras,
las piedras se desplomaron sobre la realidad
y desde entonces,
las cosas cotidianas,
las rosas a lo lejos,
las miradas tiernas y las miradas torvas,
tu caminar ondeante cuando la tarde asoma;
todo,
absolutamente todo,
emite un brillo entre verdoso y azulado.

Tomo la luz con mis manos reptantes
y la convierto en lecho para que nos amemos;
que tu piel acumule
 los rebuznos misteriosos  del sol
en el filo vibrante del crepúsculo

He arrojado por la borda de la noche
dos toneladas de esmeraldas
que al caer se convirtieron en pájaros
y ahora su vuelo en la mañana 
acompaña tu caminar,
descalzo  y somnoliento,
con el café perfumando tu garganta
y  el par de lunares azules que palpitan
en el séptimo pliegue  de tu  seno.

GOCHO VERSOLARI

Los Abismos






Desfilando seductores,
mis abismos insisten  que esta noche
demuela las paredes  del silencio
y me marche en las alas 
de esas aves negras hechas de vacío;
las mismas que diseñan noche a noche
la tenue silueta de la nada.

Mis abismos en forma de burbujas y racimos
aspiran a mi vientre,
forjando planes para hundir el imperio
del último silencio.

Los abismos, tan imprescindibles
como las aves, las plegarias y el silencio;
como tus senos
que en los atardeceres
desnudan el vuelo de las noches.

Mi carne de ambos sexos
anhela noche a noche la carne de la nada
y este  resucitar continuo
en una juventud sin prisa y sin escarcha.

Siguen desfilando los abismos; aquellos
que  devoran 
y a veces vomitan las estrellas.

GOCHO VERSOLARI

Solía




Solía enraizarme en las tormentas,
convertirme en viento,
en racimos de lluvia, A veces
mis propios relámpagos me enceguecían durante semanas.
y yo solía salir bajo mis lluvias
con ojos desesperados y sexo enhiesto.

Desde lejos se escuchaban mis aullidos
y por las puntas de mis dedos
escapaban chispas azules
y  silencios del cosmos.

Solía regresar cansado
y tenderme en la cama que habías preparado
cerca del cielo de la habitación.
Allí te esperaba mientras amasaba el sueño
y la tormenta se presentaba en mis ojos cerrados
con la forma de un caleidoscopio que se cierra.

Solía recibir tu sexo
como una maroma que me uniría al cielo de la noche;
como un pensamiento creador
de horizontes, de pájaros. Un puñado de rayos retrasados
llegaba en tanto a mi vientre
y deteniéndose en mi miembro
invocaba los silencios de arriba,
los silencios de abajo
y los gritos trémulos que no se profirieron nunca,.

Solía. Ahora
el cuarto se llena de azulejos
posados en el alféizar
que no dejan de mirarme y de soñarme

Un dragón de luz azul
levantan las estrellas.

GOCHO VERSOLARI

Las Mujeres Emergen de mi Lápiz



La punta de mi lápiz se llena de chispas
y una bola de fuego agiganta la noche
y desata cataratas de pan
que se mezclan al brillo de los copos, cada uno
con la forma de un seno,
redondos como vulvas y corolas; las siluetas
que no dejan de caer,
sugieren desde una cintura
hasta la  blanda valva
de una cadera.

Las mujeres emergen de mi lápiz
como las nubes oscuras del invierno.
Se desnudan,
se alejan. El ocaso
las devora y vomita y ellas
no abandonan su baile

El amago de la soledad
enrojece  la luna de diciembre
y demuele despacio las estrellas.

GOCHO VERSOLARI

La Diaria Matanza de las Vírgenes



En algún momento del crepúsculo
miles de vírgenes son degolladas a granel

Después resucitarán en mi lecho,
cuando el blanco de la noche se derrame
sobre los ventanales del tiempo. Después
se conjurarán las vírgenes muertas
para hacer el amor con mi sombra,
con la sombra de mi sombra,
con mis atardeceres y con  todos los sitios
que guardan mi ausencia; ese diamante enorme
que no ha cortado
ni cortará
ningún cristal.

Corre.
Refugiate en tu casa:
el brillo de una matanza colosal
llueve de los costados de la luna.

GOCHO VERSOLARI

lunes, 19 de junio de 2017

Desnuda





Desnuda
te trepas a los labios del día
para balancearte y deslizarte
de adelante
hacia  atrás,
del medio
hacia el costado. El sol
cuelga castillos de tu piel
mientras las auroras se derraman
como gotas de una ambrosía novísima.

Desnuda,
atraviesas la nube pequeña
y por un  instante minúsculo,
tu cuerpo se transforma
en agua algodonosa;
en humor de ángeles,
en eructos del sol.

No dejes de transitar sobre mi pecho
cuando la alborada arañe las alfombras del día.
No dejes de lamer los corazones de la noche,
cansados a veces;
despedazados  otras.
Seguirás desnuda
como una canción de sal
que alguien olvidara en el interludio de las rosas,
en las orejas de la noche,
en el sueño que me traga y me traga
bajo los azules durazneros
de Aldebarán.


GOCHO VERSOLARI

sábado, 3 de junio de 2017

Miles de Prostitutas Ardientes




MILES DE PROSTITUTAS ARDIENTES

Monjas gomosas se arraciman
para formar una bola 
eclesial y maloliente
que rueda y rueda; que intenta
competir con el planeta. 

En la tarde,
cuando tu madre te llame para que te calces
y bebas el té adelantando el meñique, 
observarás a miles de prostitutas ardientes,
cada una del tamaño de una uña,
caer de la bola eclesial
para precipitarse,
descoyuntarse
sobre el fogoso asfalto del verano.

Trasmutarán el dolor en pasión;
copularán con escarabajos,
 caracoles y hormigas;
copularán con la sombra de la colina 
que a diario cae sobre tu casa.

Y tú  bebes el té y juegas con el zapato de Dior;
y en el crepúsculo, nada especial:
coristas fantasmas haciendo equilibrio en tenues triciclos,
pendones con forma de perro, 
que no dejan de caer de las estrellas.

Tu corazón   se desprende  de los resortes
que lo aprisionaban a las costillas
y  salta sobre la mesa para escándalo del cura
que acaba de llegar con la extremaunción
 para tu tía  Ofelia.

Tu corazón se pliega
 a la lluvia de prostitutas
que ya formaron un cordón brillante en el asfalto
mientras el monstruo que la noche oculta en su entrepierna
avanza con ínfulas azules
y se prende de los lechos
y de tu madre que muere de repente
con una expresión de dolor y de gozo y te preguntas
quién beberá su té,
quién comerá sus masas
y ofreces un banquete a las prostitutas 
minúsculas y descoyuntadas
y la fiesta se prolongará, 
azul, 
       roja,
               ruidosa,
hasta el final de todas las estrellas. 


GOCHO VERSOLARI

viernes, 2 de junio de 2017

Antigua Estalactita





Atraviesa la noche una antigua estalactita
tan antigua
que se derrite al lllegar a tus ojos
y desata una danza de niños fantasmas
de silencios con ojos,
de pájaros que son todo pico
con una sola ala,
sin patas,
sin resuello
y que logran volar desesperados
esperando que por la fuerz de las cosas
la antigua y fantasma estalactita
resucite como una gota helada,
como la letra de un verso
sangriento,
sagrado
que caiga sobr tu empeine
e  hierva sobre tu piel
cuando el amanecer
see pierda en los recodos del mediodìa .

Atraviesa la noche la antigua estalactita,
y luego el sol.

GOCHO VERSOLARI

viernes, 26 de mayo de 2017

Tu Descalcez Azul





Mientras caminas hacia el malecón,
las marimbas del día
bailan lentas en las cornisas del aire;
la tarde se prende  de  tu descalcez azul:
 un preludio a tu cuerpo desnudo
sugerido apenas por  la bruma 
que llega del oeste.

Después bailarás sobre las rocas en punta.
Posesa, 
enloquecida,
mientras el animal que diseñan las horas
se arrastra y aúlla  reclamando  tus plantas.

Jadeando luego de tu danza,
reclamarás los blancos buitres de mi sexo 
y al llegar el crepúsculo
tus empeines vomitarán una niebla azul
que tapizará carámbanos,
sutiles osos de la atmósfera
y lunas tenues que saldrán de  tus dedos
y del escorzo de tu pie derecho.

Será la luna prendida de tus pies,
 quien llene de agonías la alborada.

GOCHO VERSOLARI

lunes, 15 de mayo de 2017

Toda Belleza




Toda belleza
 recorre como un fuego la médula y sus alrededores
y se detiene en una vértebra
que brilla de pronto como una constelación.
Es la señal
para que  los huesos se conviertan en pájaros
y vuelen en desbandada, 
dispersando la vida.

Y la luna.
                
                Y el pan.


GOCHO VERSOLARI

sábado, 13 de mayo de 2017

Tus Huellas desnudas en la Página en Blanco






Al recorrer descalza la página en blanco,
tus huellas dejan signos antiguos, 
ignotos,
             arcaicos
y sueñas que el papel virgen
es una playa de  arenas 
blancas
donde un fantasma cachalote 
lanza a lo lejos el agua del crepúsculo. Sueñas
que te tiendes a morir junto a la espuma; que en la mañana
tu cuerpo será una piedra blanca, suave
y el atardecer te encontrará desnuda,

yerta
y el viento 
 convertirá tu cuerpo en versos
que caminarán hacia mí con  pies desnudos
mientras un crepúsculo blanco
llena de cal las horas y los días.

 Ahora
mis palabras se enredan
 en tus huellas desnudas;
 de tus hermosos pies,
 surge un monstruo de múltiples cabezas
en vez de un poema agrícola o marino; la página
es un desierto bajo el sol; el invierno
se yergue desde el vientre del papel y me uno a ti
trazando con mis pies el arcano inicial;

 el primer verso. 

El cielo nos conduce
mientras cubres tu sexo con plumas de gaviotas
y a lo lejos brilla como un vientre entre las sombras
la luna  amarilla 

de la Ciudad del Pan.





 GOCHO VERSOLARI

martes, 2 de mayo de 2017

Un Elefante de Almizcle Amargo






Un elefante de almizcle amargo
descendió del cielo
sobre las flores alineadas de tu casa
Quizá solo viste  una sombra
 anhelante sobre tu jardín
Quizá pensaste en una nube
que cubriera el sol.
Sin embargo
algo hizo que te quitaras los zapatos
para sentir en tus plantas el frescor de la hierba.

Me disolví  en los estremecimientos
del elefante que no dejaba de caer
sobre la tarde minúscula,
llena de lazos y de luces,

Después un viento
despeinó a los perros callejeros
y el atardecer del alma
liberó avispas azules qaue hendieron el crepúsculo.

Descalza
tus pies conocieron sin saberlo
la carne áspera del elefante
que desde entonces
te cuelga cada mañana de su mirada pensativa
mientras gaviotas invisibles escapan de sus orejas
y te llevan al sol.

GOCHO VERSOLARI

sábado, 29 de abril de 2017

Reflexión aclaratoria sobre el poema "Eratóstenes" de Gocho Versolari





El poema Eratóstenes, de por sí bastante largo, tiene varios tramos que pueden resultar oscuros, por lo que se impone no ya una explicación, sino una simple reflexión. 

No se trata tan sólo de un homenaje al sabio griego quien por primera vez midiera la circunferencia de la tierra, sino de una especial interpretación de este hecho ;de una concepción diferente  de la historia. El contexto de los versos sugiere un universo al que no estamos acostumbrados: los hechos del pasado pretenden actualizarse en nuestras vidas y de algún modo, el Eratóstenes que postulo, es cada uno de nosotros. 

La medición de la circunferencia de la tierra no tiene para este personaje de la Grecia Clásica, la misma significación que  para un astrónomo contemporáneo. Los griegos elaboran  la matemática partiendo  de los egipcios; más exactamente de los cálculos que los mismos realizaban para medir las áreas que el Nilo dejaba y poder sembrar en ellas. Lejos de constituir una curiosidad o un exotismo intelectual, este  desarrollo de la matemáticas constituye para los egipcios la solución de un problema vinculado  a su supervivencia. En un mundo lleno de dioses, su actividad intelectual era a la vez una ofrenda y un beneficio. Con el mismo sentido pasa a los griegos.  

Al visitar Saraguro, un lugar del Ecuador poblado exclusivamente por aborígenes inmersos en una cultura milenaria, observé en ellos una fuerte reticencia para efectuar mediciones y de este modo traducir a cifras los  elementos cotidianos. Al indagarlo, algunos de ellos afirmaron que de hacerlo, lo que se medía disminuía en su vida, en su capacidad vital. Esta creencia, muy antigua, es compartida por numerosos pueblos que permanecen unidos con firmeza a la naturaleza de sus entornos. Lo mismo ocurría con el griego de la antiguedad: la matemática tenía un fuerte componente simbólico y el aspecto cuantitativo era absolutamente secundario; algo con lo que era mejor no meterse, ya que el riesgo era que se desarrollara un mundo donde a cambio de aparentes ventajas, se privilegiara la destrucción en todas sus formas (cualquier parecido con nuestra actualidad no es mera coincidencia)

A Eratóstenes se lo conoce por esta medición: no es extraño, ya que vivimos en un mundo de cifras, de cortezas, de cadáveres de los números  y son pocos los que llegan a su esencia. El sabio griego, protagonista del poema,  era básicamente un filósofo y poeta, de modo que la cifra obtenida por la medición de la circunferencia de la tierra, tenía un carácter puramente simbólico. 

Es por eso que en el poema hablo de "los mosquitos de la cifra" o "los insectos de la cantidad": elementos deletéreos que amenazan la tarea de medir la tierra. En un desborde dionisíaco, para el griego la tierra era el equivalente al seno de la amada, o a la circunferencia donde se guarda el útero. Al medirla, Eratóstenes realiza un acto de culto, en el que compromete todo su cuerpo. Él mismo pasa a ser la circunferencia y el número que obtiene posee una significación cualitativa unida a su propia vida. Esta circunferencia habría sido entonces medida "para siempre y para nunca". En otras palabras: Eratóstenes no es el antecesor de los científicos modernos. Si se lo compara con los mismos, es que no se ha entendido en absoluto su mensaje. 


GOCHO VERSOLARI

viernes, 28 de abril de 2017

La miel que en cada paso engendran tus pisadas



Las luces se estremecen apenas
como el sueño de un pàjaro 
escondido en las plumas y en el alma
de otro pájaro.

Las luces se estremecen apenas:
es que te acercas,
descalza como siempre,
 caminando por las entrenubes,
mientras los cormoranes de las horas
atraviesan las grutas de mi ombligo;
 las luces tiemblan todavía
y solo llega tu perímetro
de ámbar y de lágrimas
de silencios,
de muertes y de frío.

Te llenaré con un semen fluorescente
 cuando el silencio estrangule
el ùltimo segundo fugitivo.
Tu orgasmo llegará lento, demorado:
 ventisca detenida
y hará que lluevas sobre sábanas 
estrelladas, 
azules,
repletas de cóndores,
de alcohol y de miradas. 

Cuando se precipiten
los panes calientes de la aurora, 
me entregaré a la agonía de beber
la  miel  que en cada paso
 engendran tus pisadas.  

GOCHO VERSOLARI

En todo dolor, se esconde el pan



Un infierno de bloques helados
se precipita día tras  día
en los alrededores de mi esternón. 

Los habitantes de mi pecho,
  que  viven desnudos y soñando,
mueren congelados
y sus cuerpos se convierten en témpanos
y desde allí nos miran y afirman en silencio
que la muerte es un sol
contenido en una naranja azul

Pueblo duro que vive en mis adentros:
invoco la luz
para que caliente tus  huesos 
y tus cargas de abetos y de monstruos. 

Pueblo duro,
lanzaré una saeta
al corazón helado de la nieve
El sol estallará de pronto
como un fuego azul, enloquecido;
los tiburones de la felicidad
arrojarán sonrientes aceitunas
a los pies de los niños
y las muchachas soñarán con anémonas; 
con amantes de sal
y con hijos  de sol.

(En todo dolor
se esconde el pan).


GOCHO VERSOLARI

lunes, 24 de abril de 2017

Apocatástasis






Abrazada a mí, sobrevuelas el infierno.
nuestros orgasmos disuelven los demonios
que se derriten
como el hielo
frente al calor

Abrazada a mí, sobrevuelas el infierno.
Las llamas
se escurren por las plantas de tus pies
y una anciana indeleble
teje y teje
blancos calcetines contra el fuego.

Abrazados
llegaremos a la zona de la nieve
donde todo parece detenerse.
Por el punto sin espacio ni tiempo
 emprenderemos el regreso,
musitando al revés
 las coplas de la sal

Cuando te tiendas desnuda, cansada,
con un hilo de sal colgando de tu seno,
tu éxtasis
- somorgujo enloquecido -
se elevará imitando tu silueta
y danzará
en el destellante pan de la alborada.

Entonces,
como un huevo de yeso  que no dejará de caer,
los infiernos
se convertirán en sol.




GOCHO VERSOLARI

martes, 18 de abril de 2017

Las Vírgenes Agonizantes de Agustín de Hipona



Hay abismos a cada paso.
Lo sabemos
Lo intuimos
Lo sentimos como  a estos alacranes de silencio
que se prenden de cada porción de vértebra
y vivir es este inestable equilibrio 
sobre masas de nada,
sobre doncellas de silencios agudos
que suelen clavarse en algún punto
entre la pantorrilla y la cadera
cuando la noche fuma sus silbidos
y los perros se alejan
hacia la madre de todos los vacíos.

No disemines tus pasos
en esta tarde de primavera
 cuando aún las aves
revolotean despreocupadas en la tarde de abril.

Muéstrame tu rostro de recién casada
y recorre despacio los malecones
Observaré tu caminar
gracioso como una niña
angelándose en cada movimiento
y desertando de los páramos del alba.

Llega la madrugada:
  las vírgenes agonizantes de Agustín de Hipona
morirán
 sin haber conocido  los besos.


GOCHO VERSOLARI

lunes, 3 de abril de 2017

El sudor es el jugo del corazón







El sudor es el jugo del corazón
dijiste sonriendo. Una lágrima
se movía indecisa debajo de tu párpado.
Pasaste tu dedo por mi frente
y lo retiraste humedecido. El sudor
corría en arroyos lentos; muchachas diminutas
mojaban sus pies en las corrientes.

Deberás esperar el mediodía
y verás el corazón brillante de las cosas...
Te interrumpió un sollozo 
mientras la mañana se extendía por el prado
como un demorado cachalote.

Después correrías hasta dejar tu cabeza
colgando en los pendones del día; hasta hundir tu cuerpo
en la miel amarga de la tarde.

No llegaremos a los médanos,
no nos revolcaremos como beduinos, en la arena;
 no vestirás tus sayos 
ni exhibirás para mí tu descalcez azul,
ni el crepúsculo arañará la noche 
como a una amante yerta

Cuando nos toque despegarnos,
 los cometas de la madrugada
estallarán en nuestros cuatro riñones
y un canto antiguo y blando
penetrará caliente el jugo de las eras.

El sudor es el jugo del corazón
repetirás señalando el mío:
 arrugado, 
silente
 como un sol al que convirtieran en pasa;
más tarde lo tomarás entre tus manos:
arracimado, lento, perezoso;
blando monstruo;
rescoldo negro,
voz que llega al silencio,
mientras la luna vuelca  gotas de esplendoroso hollín
sobre tu noche.

GOCHO VERSOLARI

De Rosas





Cada rosa amanece
cuando las bestias de la tarde
devoran el lento fantasma
que circunda los pétalos.

"Si logro mencionar la rosa,
no habrá ogros en mi sopa", dice la niña
"Si logro mencionar la rosa,
mi cama se llenará de orcos
que a eso de las tres licuaré con mi sexo",
dice la joven.

Se atrasa entonces una rosa en el alfeizar
y duermen velas azules mientras la noche pasa como un barco.

La muchacha se levanta, 
atraviesa la ventana
y vuela al parque tibio de las cinco
mientras el invierno sopla en el levante.

 La muchacha
 se descalza y se sostiene de puntillas
en uno de los pétalos
de aquellas rosas colosales
que sobre su cabeza
 arrojan las estrellas.

GOCHO VERSOLARI