domingo, 24 de diciembre de 2017

Los senos de la verde tía



Uno caído, el otro firme. 
Un pezón hacia abajo
del color de los árboles a fines del otoño.
El otro que sube cuando nos amamos,
aunque lo hagamos en el corral de los cochinos,
o entre las sábanas de raso de la cama
que perteneciera a  tu abuelo el cura,
aunque lo hagamos encaramados 
en los andamios del día
o cabezas abajo en nidos de murciélagos.

El verde pezón de la tía sigue allí,
apuntándonos,
como el ojo de Dios,
el que todo lo observa. Es el pezón,
con  el color de los pinos del verano, 
de las estelas que dejan los pájaros en cada primavera;
sabe aullar: lobo en celo,
modula la música que suena dentro de nosotros
cuando te penetro y me penetras, 
cuando te cubro y me fundo 
cuando nos transfundimos 
las porciones  luminosas de las sangres
y el canto sube como una marea
invisible,
súbita; como ese  río
que de pronto precipitaran
 las estrellas. 

GOCHO VERSOLARI

sábado, 23 de diciembre de 2017

Dame la marimba celeste




Dame la marimba celeste
voltéala en las premisas incontables
que guardo debajo de la lengua,
si te atreves y claro que te atreves
a memozar mis columnas,
 mis arcadas,
mis dioses antiguos
cuyo rugido se esconde
en el cimbrante subsuelo de mis días.

Dame un poco de marimba  celeste:
unas notas  apenas bastarán 
para sumergirme en el caos decisivo
del cual pareciera que nunca he de volver,
pero me verás con el traje gastado de siempre,
con el bastón, 
con la gorra de paño,
transitar en otra primavera,
acercarme con esta sonrisa tímida
con la que te sugiero que hagamos el amor
mientras las estrellas tapian la mañana
y una coyunda bestial se descuelga del lucero. 

Dame la marimba  celete. 
Trazaremos
una vereda azul en las estrellas. 

GOCHO VERSOLARI

Podríamos colapsar un universo entero...




Lento el día se deriva por las puntas de mis dedos
y entra a mi sangre
que desde ahora hasta el crepúsculo
brilla y brilla; cuando la observas
una extraña pasión se inicia en el ápice de tu pelvis
y desciende hasta tus pies
y los jugos calientes arrastran mañanas
y árboles
y buitres
a lo largo de tus piernas
y el torrente busca llevarme contigo,
adormecerme en la puerta de tu entraña,
modelar orgasmos sin rostro, sin mirada
y luego caer unidos,
tan unidos,
tan brillantes
que podríamos colapsar un universo entero
con la luz.

GOCHO VERSOLARI

El sol que odia las sombras





En este día de sol abrasador
hasta los topos escondidos 
muestran  sus perfiles. Los rayos
que atraviesan la tierra,
también perforan  tu seno derecho
y en tu pezón se acumula la luz abrumadora.

Te bañas desnuda 
en el recodo del arroyo,
sabiendo que mil ojos de muertos y de vivos
espían tus movimientos más sencillos
mientras el sol que no perdona
 odia el simple pensamiento de una sombra

Quizá por eso 
sueño despierto con cavernas
mientras tu yoni me reclama:
cueva iniciática, 
feroz amanecer entre tus brazos
En la noche
buscaremos el sexo 
 que nos convierta en pájaros; 
y vociferaremos
el canto de las tres.

Te bañas despreocupada
y desde mi escondite detrás del sicomoro
ruego que no te cubras. Si exhibes tu piel hasta las cuatro
el implacable sol buscará un nicho
y la luz despiadada
 anhelará lunas y cortijos
y una noche lenta y protectora
invadirá este enorme mediodía:
nuestra cópula azul, adamantina
y estos dulces senderos de tu sol.

GOCHO VERSOLARI

viernes, 22 de diciembre de 2017

Me tomo de tu desnudez para no caer a los abismos.





Cuando en las tardes de invierno
el suelo se disuelve como una gelatina,
me tomo de tu desnudez
para no caer a los abismos

A veces cuelgo de tu vellón; otras
de los pájaros que asoman de tu sexo. Entonces
me remontas hacia la redondez brillante de los astros
y mi piel es la tuya
y preñas mi siolencio
de gritos y maracas
mientras tu cuerpo gira entre los absolutos. 

Tu desnudez,
un lenguaje perdido que una vez
y otra,
me deposita en los pliegues ambarinos de la noche. 

GOCHO VERSOLARI

Mordisco: Escupe al sol






Escupe al sol
hasta apagarlo  en la tercera esquina
cuando el crepúsculo
rebose de elefantes

GOCHO VERSOLARI

Mordisco: Te acuestas a morir










En las tardes te acuestas a morir
bajo mi puerta
con una rosa negra entre las manos
y el pecho lleno
de decapitados sueños .

Gocho Versolari

Mira las Puntas de mis Dedos



Mira las puntas de mis dedos.
Obsérvalas con atención. Une tus ojos
a estas yemas gastadas,
sin huellas digitales. Verás diez rostros tuyos. Algunos
de hace pocos años. Encontrarás también
esa faz tuya que ocultaras 
en la entraña del día:
Alguna vez, demente,
 he arañando la roca,
me he cubierto de sangre
 hasta lograr que esos rasgos
de tu doble celeste
de tu doble infernal,
se unan a mi carne en un oscuro rito:
 pájaros devorando un niño no  nacido;
  la luna enjugando sangre de su boca
y el sol que nos abría 
la puerta de los cielos. 

Miras mis yemas...
me interrumpes, sonríes, 
te levantas en las puntas de tus pies
me besas suavemente y los abismos
arrojan caimanes y palomas
sobre el silencio verde de la noche. 

GOCHO VERSOLARI

Las Estrellas vomitan Golondrinas y Azafrán




Los restos de un derrumbe desvelado
apelmazan mi esternón. El Señor de mis Huesos
se presenta como una joven hermosa
que mueve caderas y pestañas
en un afán de seducir,
de seducir...
(¿---a quién podría conquistar un hueso?)
Luego se aleja
por las avenidas de esa tarde
que suele morder alguna entraña
para obtener la luz oscura de mi  sangre.

Los restos del derrumbe se apilan se apisonan
caen uno sobre el otro, sobre el de más allá
y un dolor jubiloso me sube desde el vientre
"Toda muerte libera"
me dices luego de haber bebido tu veneno. 
Te observo: reclinada,
sonriente, sueltos los cabellos,
cubierta por la túnica azul y trasparente.
Acabas de pintar los dedos de tus pies; te digo:
"estás más hermosa que nunca 
en tu agonía"
y la noche se precipita desde las cortinas
y juguetea en tus pezones. 
El brillo de Venus
entra por  tu sexo
y yo acomodo los escombros de mi pecho,
y acaricio tu enamorada muerte
que terminará en el preciso instante
en que las estrellas vomiten esa pringosa mezcla
hecha de  golondrinas
y de azafrán. 

GOCHO VERSOLARI

domingo, 17 de diciembre de 2017

La piel de zapa


Cada poema que escribo
es un pequeño animal suelto en mi sangre.
Halo dorado; nimbo azul
y en la boca
hileras de dagas azules
a manera de dientes. 

Al descuidarme,
el poema elegante y febril,
mastica un trozo de mi esencia:
ese fluido precioso que nada en mis riñones,
 que me dieron antes de mi nacimiento,
y que marca fatal y presuroso
la duración de mi existencia.

A veces el fluido 
se abre  al silencio de la tarde
como una bella joven 
sonriente, 
desnuda. 

Mientras le hago el amor la miro interrogante
y no me animo a preguntarle
por mi vida,
por los años, meses o minutos
que me aguardan.

Ella sonríe, se entrega, goza
y luego insufla los poemas,
  los deposita suavemente
en un recodo de mi hipófisis
y los hace crecer con diligencia. 
 Quizá en la noche se conviertan
en extraños y crueles animales
y devoren los palacios de mi sangre,
mis visiones azules
y mi sol.

GOCHO VERSOLARI

Crece una mancha en la mañana clara




(El sacerdote,
con los ojos volcados a la tierra
y sin mirar la mácula creciente,
murmura "es el pecado")

y a eso de la diez,
cuando la vida fluye en los bosques del mundo,
surges de la mancha,
desnuda,
azul a veces,
otras blanca
hasta que tu cuerpo termina de formarse.

Y de la  epifanía cósmica
pasas a las escenas cotidanas
y me ofreces que nos descalcemos
para sembrar azaleas en el jadín de enfrente.
En la media tarde
entornarás los ojos por tres veces
para que te haga el amor sobre la tierra removida.

Y me preguntarás por Grecia
y te diré que Homero
falleció hace tres milenios
y que Solón se acostó a morir con una joven
y que ahora,
en el submundo,
lleva los asuntos de Perséfone.

Es de noche. Hay tormenta
Me pides que te acaricie en el corredor del patio
Nuestros hijos no nacidos
aplauden desde el viento que sopla
y sopla
por las rendijas de la vieja casa.

Después te marcharás
en otra mácula que dibujará sin prisa
la siguiente alborada
y al sentir  mi tristeza
me acariciarás la mejilla susurrando
"las llegadas son igual a las partidas.
No son ni sufrimiento ni júbilo. Tan sólo
  llegadas y partidas"

En el momento de marcharte,
 el sacerdote alzará la vista un solo instante
y verá tu gloria en la mañana
azul y definida.
"es el pecado"
volverá a murmurar
antes de perderse  entre las sombras.

GOCHO VERSOLARI

De mariposas








Una mariposa
 Salta, vuela
atraviesa la serpiente del espacio
desde la cola a la cabeza. 

El cielo es blanco.
La tierra es negra.
 Los hombres somos grises.

Las mariposas...
vuelan simplemente
sin preocuparse del color
ni de la vida

GOCHO VERSOLARI

viernes, 15 de diciembre de 2017

Desnúdate a los Manotazos.




...quizá una centella
que abrase mis dedos, los chamusque
al intentar asir la luminaria. Quiero
el estallido inaugural del cosmos:
que descienda a mi lengua y a mi sexo; quiero
preñarte en esta tarde
con soles y galaxias.

La lentitud se asienta en el sendero:
terso animal con multitud de ojos,
 Conserva en sus tres vientres
las tormentas sin nombre que engendraran el cosmos.


Acuéstate en su lomo; quiero
acariciarte y llenar las puntas de mis dedos
con  tus ríos, tus visiones, tus llamas. Quiero
estallar  tu sexo 
con langostas de luz.

Más tarde,
alguien colocará en el centro de la noche
ese punto lustroso,
oblongo, 
oblícuo; el ojo llamado a detenernos,
a sumirnos
en el ombligo de la realidad.
Una presencia cálida y bermeja
indicará el sendero
que nos hará salir por las raíces del árbol detenido
debajo de las cuevas del crepúsculo.

Desnúdate a los manotazos. Quiero
Encender las llamas de tu algarabía; quiero
engendrar mundos de tu gozo. Quiero
soñarte poro a poro; 
a ti
y a las estrellas. 


GOCHO VERSOLARI

jueves, 14 de diciembre de 2017

Tu Desnudez



La  desnudez se emancipa de tu cuerpo 
y se convierte en una niña
que recorre un prado sin espacio ni tiempo
y más tarde,
volverá  a tu perímetro:
puñal tibio y piadoso
y entrará  por tu sexo 
como arrayán de luz;
 se mezclará  a tu sangre
 y se disolverá
para volver a refulgir en tu contorno
y  emanciparse nuevamente
entre péndulos incansanbles 
de relojes antiguos.

Tu desnudez exhibirá 
 huesos, introitos;
albañales de tu alma.
Tu desnudez que soltará
los roedores azules 
de tu mundo de arriba.
. Tu desnudez,

azul y cálida 

como un beso 

del pan

GOCHO VERSOLARI

miércoles, 13 de diciembre de 2017

Las entrañas azules de la luna lejana







Parado en un asteroide de vacío
Vocifero mis versos
de una nada 
a otra nada.

Estas  palabras
que no son otra cosa que vacío
y sólo puedo dirigirlas
a esa nada enorme que me observa sin ojos. 
 y un leviatán de niebla 
 devora los versos uno a  uno
antes que hayan llegado a pronunciarse. 

Universo sin pan,
sin silencio ni ruido. 
Infierno destellante
donde algunas veces
observo tu transitar descalzo
tu desnudez rosada, tu danza sin dolor
como profecías que se hunden
en este crepúsculo perenne.

Universo sin pan, 
sin añoranzas, Tan sólo estos versos 
que pugnan por llegar
a las entrañas 
azules 
de la luna lejana. 

GOCHO VERSOLARI

martes, 12 de diciembre de 2017

Cuatreros en mi sangre



Cuatreros en mi sangre
roban los animales que siempre me recorren
y los llevan al corral 
en la parte baja de mi espalda

Desde entonces 
te preocuparás por mi mirada débil
por esta extraña indecisión 
cuando te amo,
por  la debilidad creciente de mis piernas. 
En  las noches
apenas duermes escuchando las quejas
de los animales prisioneros
en la parte baja de mi espalda.

A veces llueve
a lo largo mis vértebras
y ellos beben el agua tibia de mis cielos
Entonces me pides caminar descalza por mi espalda
como lo hacías 
años atrás
cuando eras el sueño de una sílfide
y al beasr tu rostro
mis labios se hundían en la almohada;
y en esos atardeceres
entrabas por mi cuarta costilla
y te precipitabas en los abismos del azur
que siempre rodeara  mi clavícula. 

Ahora
temo que tus pasos leves dañen los animales
exiliados,
lentos,
doloridos
que guardo en la caída de mi espalda...

Escucha:  Aldebarán planta sus gritos
y lloran los silencios de la entraña. 

GOCHO VERSOLARI

lunes, 11 de diciembre de 2017

Recostado contra el alféizar






Recostado contra el alféizar
un pedúnculo que anoche me cosquilleara en el Occis me mira y mira y cuando parpadea siete veces con sus ojos muy violetas recostados en los míos,
advierto que tiene un obús azul para obsequiarme
y me pongo debajo de sus patas
luego de haber adelgazado con unas élficas gotas de silencio
y uno granos amarillos de silicio. 

Recostado contra el alféizar
ocupo el lugar del ´pedúnculo en un diálogo silente y escamado que me ofrece el oro de los dioses, las perlas de los cielos y tu cuerpo tu cuerpo cuando baja por la ladera todas las tardes y cimbrea focos y alimañas en mis ojos. 

Reclinado contra el laféizar 
vuelvo a verte pasar, y nos separa el terraplén y quiiera tener alas para caer junto a ti
como por si acaso,
mirarte con una sonrisa de disculpas
y ofrecerte mi compañía para que llegues a tu casa, llena de bestias luminosas, de sierpes de calor
mientras barrenderos invisibles se preparan 
para limpiar el sendero que transitamos
y cuando llegue a tu palacio 
se detendrán a quitarnos los zapatos, ya que tu tía desea lo sutil para su alfombra
y no los gruesos arrecifes del calzado mientras que una doncella se despliega
desde la niebla
y entra a la sala y baila conmigo y cuando la abrazo
suspira un momento, se adelgaza se apaga
y entra en mi pecho como una mariposa
de la que no sabemos si existío si existirá, 
o si se arrojará desde el pecho de la noche
a las últimas estrellas
 de la madrugada. 

GOCHO VERSOLARI

domingo, 10 de diciembre de 2017

A veces el amor colapsa




A veces, cuando llega al cielo, 
el amor colapsa; 
la beatitud lo vuelve  anémico
apartado de las terrestres caricias,
de la s hondas raíces, 
de los pantanos, 
de las arañas y los buitres
que también se aman entre ellos;
que nos aman;
que por la noche trepan nuestras nalgas
y el obsesivo amor rompe las barreras de la atmósfera
y llega al cielo envuelto en llamas,
expresando el equilibrio  
en  una danza jubilosa
para luego descender y descender}
hasta encender la danza  de los cerros
y detenerse en tu desnudez soberbia
cubierta de lodo,
dispuesta a bañarte en los helados manantiales ;
dispuesta a entregarte 
en esta mañana lustral,
lustrosa,
sostenida por cuatro querubines
que palidecen y se desintegran
mientras la tierra se llena de vacío
y el silencio de camas.

Modelemos el amor, 
no lo hagamos simplemente. 
Construyamos esta pequeña estatua de nosotros
ávida de dolores y de goces...

..explota el sol. 

GOCHO VERSOLARI

sábado, 9 de diciembre de 2017

Descubrí que mis Poemas son Orgasmos



Desde que descubrí que mis palabras
detienen la caída de los montes del alba,
siento la urgencia del poema. 
Durante el día
los versos conforman un orgasmo;
desde mi bajo vientre
insiste en estallar.
(Vocación de volcán leve 
en los ínclitos ríos de la aurora). 

Desde que descubrí que mis palabras
sostienen tus pies y tu mirada,
mis manos tiemblan en busca de vocablos
y garrapateo cuartillas vírgenes, 
silentes
hasta que puedo levantar las rodillas del día
y así  logro que el gigante del cielo nos contemple
desde los andamios glaciares  de mis versos.

He construido una cama de cuartetas silentes
con vocablos de vidrio,
consonantes de pájaros;
he construido una cama para que nos amemos:
cierra los ojos y reclínate;
  inmóvil, 
las manos sobre el pecho.
Te despertaré con dos versos,
quizá tres. El cuarto
te quitará la ropa y el resto del poema
será un orgasmo atorado de júbilo,
estallando en otros cielos, 
en otros ríos;  llenando el universo
de oclusivas  azules 
y vocales de pan.

GOCHO VERSOLARI

viernes, 8 de diciembre de 2017

La Súbita Serenidad de las Estrellas.





Un pequeño energúmeno,
del tamaño de una mosca
grita en tu oído. Desde tu nacimiento,
sus aullidos se extienden por tu cráneo
y con el paso del tiempo
te llevaron a recorrer los puentes elevados;
a mirar hacia abajo
 con el ansia de un hambriento. 

Un pequeño energúmeno descendió del sol,
se transformó en gaviota
y se dedica a planear por tu cabeza
y por todo tu cuerpo
en busca de aberturas celestes y terrestres

Me dices que con uno de mis besos,
el que te diera cuando el monstruo del crepúsculo
se filtraba por las rendijas del granero, 
aquel ser diminuto hizo silencio.

Entonces la paz 
se precipitó por  tus costillas
y caminaste en círculos, 
y balbuceaste versos
y lloraste 
y lloraste
como una niña, a quien de pronto la hubiera emborrachado
la súbita serenidad de las estrellas. 

GOCHO VERSOLARI

miércoles, 6 de diciembre de 2017

Un Par de Homúnculos copulan en tu Palma






Miro tus pies en el arroyo 
helado y trasparente. A la luz de la hoguera
veo  un estremecimiento casi inmóvil
en tus uñas pintadas de azul,
en tus empeines, en tus tobillo. Un temblor
que agita como viento tus albas plantas,
que promete la marcha, la larga marcha
por mis costillas, 
hacia mi corazón. 

 El fuego
repica en tu mejilla izquierda
y la kajira trasparente, levemente azulada
que usas para coquetearme,
me muestra  por completo
tu seno y tu pezón. 

Algo hierve más allá del fuego. El campamento
está rodeado por serpientes. 
Enormes, venenosas. "Nos moveremos lentamente
- afirmo - 
De llegar  a amarnos,
tan sólo una caricia
debería  demorar toda la noche". 

Agrego que una mirada intensa; 
un silencio que se agite de pronto,
podría  enfurecer a las serpientes.
Ahora debo incrementar las llamas
pero me tomará una hora alimentarlas;
necesitamos el  fuego que impida a los ofidios
llegar a nuestros corazones.

Abres tu mano y en la palma
un par de figuras 
grandes cono dos briznas
se contemplan desnudas. 
Te reconozco a ti. Me reconozco
en esa danza feroz, desenfrenada
a prueba de serpientes. 

Bajo el cielo de las tres 
 los homúnculos tendrán sexo en tu palma
y el orgasmo hará estallar astillas;
derramará ciruelas líquidas
sobre el pan de la noche. Las serpientes
recibirán una súbita alborada
y cuando den las cuatro se habrán ido.

Seguiremos inmóviles. Los homúnculos
volverán a fornicar
una vez,
otra 
hasta que las luminarias de la noche
 se fundan en la llama
que arde en tu palma,
que arde en tus ojos
y en tu cuerpo desnudo :
y así tu fuego agitará el firmamento
hasta romper 
una
por una
 las  estrellas.  

GOCHO VERSOLARI

martes, 5 de diciembre de 2017

Tu Desnudez respira Tardes






Estos bosques umbríos de la tarde de agosto
se abren para que sólo yo pueda observarlos:
 materia musgosa,
monstruos etéreos;
acuchillan a veces las bestias de las sombras
esas  brillantes líneas
del  sol entre las hojas.

Y  de este lado, 
la tarde que deriva pacífica
por las sendas del parque:
 ojos de ancianos 
 juegos de niños

Sé que estás en el bosque
desnuda y silenciosa.
 Tus senos
tropiezan a veces con la serenidad del parque
y los paseantes sienten una inquietud instantánea
que se disuelve con la certicumbre
de  aquellos policías heróicos;
que apenas  cruzando la avenida
velan las veinticuatro horas
almas y bienes,
risas y lágrimas, 
cielos y tierra. 

Sólo yo percibo el bosque como un monstruo,
 capaz de tragar súbitamente
enamorados,
pensionistas,
niños, 
perros y silencios. 

Respiro profundo;  me interno en  la foresta;
te busco por  veredas sombrías;
te descubro apoyada
contra  un  baobab:
tu desnudez respira tardes,
ángeles,
arañas y alacranes.

Te acaricio;
me detengo en el meneo  casi inconsciente
de tu cintura. Mientras te hago el amor
corremos por arroyos, tomados de la mano,
perseguidos por abejas destellantes,
por cormoranes súbitos que se disuelven
en  los arroces de las luces celestiales. 

Te hago el amor
como si levantara una torre en el desierto.
Te hago el amor y los bosques del planeta
explotan cada orgasmo.
Te hago el amor a ti, a la tierra
a las rocas de la próxima caverna
y al cielo de las seis. 

De pronto 
el bosque se funde  nuevamente
con  ese monstruo oscuro que sostiene el cosmos. 
Regresan el parque, los gritos de los niños,
el andar lento de los jubilados
y el sol enhiesto que arrasa los senderos
y que descubre la realidad encandilante.
El sol que impera sobre todas las cosas,
 que decreta
la irrealidad de todo bosque umbrío 
y afirma irrefutable la falta de existencia 

del sexo 

de los árboles

y de la muerte. 

GOCHO VERSOLARI

lunes, 4 de diciembre de 2017

El Desaforado Sexo de los Mejillones





"Este mejillón moribundo que se arrastra contra el suelo
he sido yo,
seré yo,
soy yo
que regreso en esta tarde de sol 
a encontrar mi rostro,
mis pechos
 mi sexo
en un fugaz malabarismo de aquello
que por error llamamos tiempo"

La punta de tu desnudo pie derecho 
rozó apenas  el trozo de carne tumefacto
en la basura del viejo callejón.

Entonces explicaste que solías derivar por los caos
pequeños como ese lunar
en tu empeine derecho. 
Y hablaste de eones,
 de lunas violetas, 
de pájaros sin cuerpo;  de ti misma
como una exhalación 
ondulada y azul por los abismos.

Mientras hablabas, avanzó la noche
y los mejillones descendieron del cielo 
para resucitar al que aguardaba
 en las marismas putrefactas.

Te pedí que volviéramos a casa. 
El callejón ardía de peligros 
bajo  los animales de la sombra
Te negaste.
Insististe en que te hiciera el amor
sobre un lecho de rafia que alguien desechara. 

Entre mis brazos,
arañaste, 
gritaste, 
acariciaste, 
suplicaste 
insultaste;
tu boca se llenó de espuma;
las convulsiones de tu cuerpo
arañaron las paredes del cosmos. Los orgasmos
fueron obuses en tu vientre
y luego caíste como muerta:
los ojos entornados y respirando apenas. 

Te cubrí como pude y te llevé a horcajadas; 
enhiestos mejillones aplaudían
desde los piélagos azules de los cielos. 

GOCHO VERSOLARI

domingo, 3 de diciembre de 2017

Odre de Luz Desnuda





Atraviesan mi rostro 
los andamios del día
cargados de flores,
de abejas y de panes.

Atraviesan mi rostro, mi cuello,
mi entrepierna
los sonidos de tu caminar
desde el río lejano hasta la plaza.

No importa que te alejes,
que transites,
que te sumerjas en la antípoda  del mundo. 
Escucho tu respirar y tus pisadas
sobre todas las tierras; escucho
el casi inaudible roce entre  tu piel 
y  las brisas de las tardes.

 En tanto
el día que me arroja avatares
 procura atravesar mi ombligo
y estallar en mi vientre:
odre de luz desnuda,
obús de silencios y palomas.

 No dejes de llegar. No dejes
de inaugurar mi lecho cuando los demás se marchen.
Nadie te escuchará, nadie verá tu desnudez
mientras te acercas a mi puerta.

 Al llegar la mañana
los notables del pueblo observarán con disimulo
  las huellas arcanas  de tus desnudos pies 
aún frescas  en las rocas de mi frente. 

GOCHO VERSOLARI

El Elixir de la Inmortalidad






Si en mis ensoñaciones atravieso el techo, 
logro llegar a una calle que es mi calle
y no es mi calle:
monstruos invisibles,
 la recorren hacia  arriba 
la recorren hacia abajo
mientras tragan  los últimos  enjambres 
de las avispas furiosas del otoño. 

Si en mis ensoñaciones atravieso las paredes, 
 encuentro a los temibles guardianes del umbral. 
Entonces cambio el sexo
para ejercer con ellos 
la sacra prostitución de mis abuelas
que me permite acceder a sus breves paraísos 
antes de regresar a mi sueño y a mis pájaros,
a mis esperas y mis melancolías,
a mis silencios,
a mis atronadoras voces
cuando en la madrugada me desnudo 
y  vocifero en la terraza  los  poemas.
para  desesperación de los vecinos.

Si en mis ensoñaciones
atravesara  los barrotes cotidianos
podría verte en el baño
extasiada, 
descalza,
 de puntillas
tratando de alcanzar mi espuma de afeitar
a la que llamas
"el elixir de la inmortalidad".

Me bastaría  entonces
arropar tu mirada como si fuera un niño,
mecerte en mis brazos por un instante leve
y pedirte que regreses a los lechos de mi sangre
y que aguardes mi llegada a esa hora de la noche
en que  el sexo levantará  pulgares,
en que las luces de la tierra
se treparán al humo verde de la antigua anciana
y después de tomar la forma de tus ojos
blanquearán alas de murciélagos
y esta nostalgia oscura
que me cuece en el pecho
y  prepara cocidos de vía láctea;
esa nostalgia que sacude y que arrastra 
una 

por una

las estrellas.

GOCHO VERSOLARI

sábado, 2 de diciembre de 2017

Niebla Espesa



Desde que cumplí sesenta,
cada día de niebla
se lleva un  jirón suave de mí mismo.

En el antebrazo
tenía el recuerdo de la tarde
en que trepaste al ceibo
enrojeciendo tus muslos y tu alma.
Con la última bruma
he perdido el recuerdo.

En el bajo vientre
guardaba una serpiente roja y amarilla
Se marchó entre la niebla espesa
de un  ruinoso marzo
La busqué entre la fronda de la atmósfera,
perseguí a los jabalíes de la aurora
y nunca la encontré.

Si la niebla fuera una anaconda
que se tendiera alrededor del mundo
llevaría fragmentos de mi ser:
una mirada,
una huella desnuda,
un gemido,
el vuelo súbito de un pájaro y sin duda
al estrujar la niebla
la tarde y tu lecho
 se llenarían de poemas.

Hoy la niebla se tiende desde el sur
humo sin prisa y sin orgullo. En dos horas
serán mis huesos que observen a mi alma
disolverse en la indiferencia de la bruma.

GOCHO VERSOLARI

Mapa de Bitácora del Cuerpo




MAPA DE BITÁCORA DEL CUERPO

 
A los sesenta descubrí mi cuerpo.
Una mañana se presentó ante mí,
lleno de selvas,
de horizontes azules,
de parejas desnudas amándose en la fronda.

Juguetean sus límites en los confines del Big-Bang
y la sangre,
los huesos, l
as miradas,
y ese apéndice que llamamos alma,
se juntan , se ajetrean,
se aman,
se odian,
se separan
y forman una bola de pelos y distancia
que rueda en los silencios de la noche.

A los sesenta,
en la cumbre de mi ombligo
que no llegó a cerrarse,
descubrí las lluvias de mi cuerpo
y su armazón de nardos y amapolas
robándole la luz a las estrellas.

GOCHO VERSOLARI

Buitres Brillantes, Ciegos y Silentes




Tus huellas son el lenguaje de los días,
aquello que se oculta detrás de refulgencias,
de durezas,
de sabores,
de ruidos,
de silencios. Tus huellas
dibujan en la tierra los matices del cielo
y sueltan en la noche
buitres brillantes, 
ciegos y silentes.

Fíjate que no menciono tu belleza
ni aludo al hecho
que moras en el interior de mis arterias,
que en  el entresueño de la madrugada te despiertas
y recorres con ojos suspendidos
el espacio sin extensión de mi conciencia. 

Sólo tus huellas sostienen pájaros
cuando la mañana nace y agoniza,
cuando los cormoranes de la luz
se suicidan en masa
y tus pasos que se tienden al cielo
se imprimen en lo grande,
en lo pequeño,
en el  vértigo diminuto de aquello que se mueve
y en el flanco azul de lo inmutable. 

No te alejes. 
Recorre mis órganos con tus celestes pies;
contempla las ocas de la tarde 
mientras caen hacia arriba 
y con tus pasos
 diseña una por  una
las estrellas. 

GOCHO VERSOLARI

viernes, 1 de diciembre de 2017

Placeres Negros, Silencios Rojos.






"Una tormenta aguda
como la punta del puñal
que me matara en tantas existencias,
atraviesa mi vientre,
trepa a mi esternón
para clavarse con esa pasión de las lanzas de Homero
que sólo conocían la furia,
el deseo oscuro de rasgar la carne..."


Me escuchas, me contemplas
sentada en el tercer banco del parque.
Una traspiración lenta con olor a lilas
deriva por tu escote:
(río que promete
 placeres negros,
silencios rojos).

Y te hablo de esta tormenta en la tarde tranquila
y de ese puñal lustroso,
virtual,
invisible,
silente,
que con afán de siglos
rasga ahora los puntos de mi cuerpo
y de paso destroza el arenero
y si en un par de horas hiciéramos el amor
en la buhardilla sofocante,
la daga insaciable nos atravesaría
en una mezcla de suprema unión
y de holocausto.

He logrado excitarte. Siempre lo consigo
con fábulas sangrientas.
Tus pezones  son dos torres
bajo el lino liviano de tu bata.
En la comisura de tu boca
la humedad dibuja rulos
y líneas de vapor muy tenue
crecen desde tus hombros;
crecen desde tu sexo.

En tanto la daga enloquecida
recorre jadeante  el solitario parque.
Cuando llegue la noche detendrá solitarios
y ya en el filo de la aurora, 
el cielo dibujará rizos y mechones
sobre la cabellera de  la muerte
que paseará su cuerpo voluptuoso
por el gastado callejón del sur.

GOCHO VERSOLARI

sábado, 25 de noviembre de 2017

Dame la llave



Dame la llave de las tormentas,
la que he perdido en algún recodo. Extraño
esas noches de enero cuajadas de relámpagos,
donde los truenos molían piedras
un poco antes de la aurora.

Dame la llave de los cielos oscuros y andróginos
que guardan el sol en úteros de cuero
y encierran el pan en  médulas de hierro.
Dame la llave y adelgaza el cemento
con el que pretenden atiborrar el cielo.
Antes de tu rigidez,
del azul tumefacto de tus piernas,
dame la llave y escapemos .


Gotea la noche
sobre huérfanos edredones
sobre prados solitarios,
sobre verdes puñales de hierba
y de silencio.

GOCHO VERSOLARI

La Tragedia del Sol




 En el crepúsculo verás
el  hermoso cadáver de la doncella del sol
Antes de la alborada
se abalanzó sobre las piedras del valle
y ahora descansa,
ojos abiertos,
pierna encogida
y un largo mechón de los cabellos
dentro del río.

Y la vida se convierte
 en un guiño azul de la alborada
mientras los muertos procuran que las flores crezcan
y las hormigas modelan
 las arcadas del día.

Cuando asome la luna,
tendrás un hijo con la doncella muerta.

Será el mañana

GOCHO VERSOLARI

jueves, 23 de noviembre de 2017

A veces duele el resplandor del dia



A veces duele el resplandor del día,
estas llamaradas de adentro
que calcinan algunos pájaros y se detienen
cuando el lago helado de las doce
se derrama en tu escote.

Después volarás apresurada
por silentes cornisas, por miradas ciegas;
después 
atravesará la tarde un somormujo  azul 
En su pico 
el cielo se beberá a sí mismo
 y a cien mil damas escarlata

A veces duele el resplandor del día
cuando te descalzas en la quinta nube
y empiezas a bajar
por las costuras de la luna,
por el vientre sedoso de los pinos
por el otoño que se derrama
en el ombligo de la próxima alborada.

A veces como ahora
el resplandor del día es una pica que nos atraviesa
y la dulce agonía
que se derrama lenta, demorada
por crepúsculo oscuro de tu escote.  

GOCHO VERSOLARI

viernes, 17 de noviembre de 2017

EL CRISTO SALVAJE - 1 - Introducción


La  propuesta suena simple:  se trata de invocar sin muchos preámbulos a ese ser que hemos dado en llamar el Cristo Salvaje, es decir el que no se aviene ni se puede encuadrar en marcos confesionales, dogmáticos, ni aún en los principales documentos que atestiguan su existencia: los Evangélios, tanto apócrifos como canónicos. Los pocos preámbulos consistirían en  dejar de lado aunque sea de modo temporal, las nociones previas,  ya fueren  las pautas religiosas adquiridas, en especial  cristiana, católica o evangélica o  la eventual elección de posturas agnósticas, ateas  o de otros credos y simplemente convocarlo.

Por razones  geográficas, culturales y congénitas,  el Cristo Salvaje se encuentra en nuestro interior.   Cada respuesta, cada diálogo, cada vínculo con él, es intransferible y único y se resuelve no ya en un marco teórico, sino en el silencio de la relación íntima. Del mismo modo el resultado de esta comunicación tendrá tantas variantes como personas existan. Esto excluye cualquier forma de organización en torno a esta expresión de Jesús; cualquier iglesia en la forma en que se presente. La prédica jesuánica se formuló como una postura general que sólo tenía sentido en la vida de cada persona, sin que necesitara recurrir a ninguna organización como mediadora.

Esta  exposición  no debiera ser otra cosa que una somera  guía para  el mencionado encuentro. Sin embargo, los texto,  llevan cerca de un año en proyectos frustrados. Luego de varias reflexiones, concluí que deberían  iniciarse describiendo  el apelativo de salvaje en relación con otras formas religiosas. Esto permitiría entender algunos puntos necesarios para motivar y concretar el encuentro  citado.


1)     El elemento salvaje en otras cosmovisiones.

Las otras dos grandes religiones monoteístas, no presentan un “fundador salvaje”.[1] Esto ocurre porque en el momento de su fundación no ocurrió un evento conflictivo de la talla que tuvo el cristianismo, en el cual un grupo de poder se empeñó en hacer desaparecer todo vestigio de lo que fuera la religión original.

Tanto  en el Judaísmo como en el Islamismo se dan las siguientes características:
-        Existen dimensiones esotéricas debidamente definidas: en términos muy generales, la Kábbalah y el Tassawwuf. Para seguir las mismas se requiere, según las reglas de juego de los monoteísmos occidentales, que se practiquen en forma estricta los rituales exotéricos. [2]
-        Existen barreras permeables entre ambas dimensiones:  exotérica y   esotérica. Hay sincronicidad, comunicación, correspondencia entre una y otra.
En el cristianismo eclesial, ya sea católico o protestante, no hay una dimensión esotérica. El dogma es inflexible y no admite otra actividad dentro de los límites de la iglesia. Se advierte con facilidad la ausencia  en el mundo cristiano de un fenómeno equivalente a la Kábbalah o el Tassawwuf. La Masonería, los Templarios y otros movimientos pudieron haber cumplido ese papel, pero en este momento el área esotérica se halla completamente divorciada de la Iglesia. [3]
Los cristianos iniciáticos o “El Piojo en la Peluca”

El Piojo en la Peluca es el nombre de un cuento del escritor marplatense Armando Chulak. No he podido conseguir su versión original, de modo que realizaré una síntesis del mismo:
Un piojo se instaló en una peluca estilo italiano, creyendo que se trataba de una jugosa cabeza. Con el paso de los días, el insecto procuró extraer alimento de aquella blanda superficie, pero lo único que lograba “era aspirar de vez en cuando una liviana pelusa con lejano sabor a cordero”. Otros piojos le advirtieron que corría el riesgo de morir de inanición, pero el parásito seguía empeñado en permanecer. Afirmaba que aquella cabeza  tenía nutrientes desconocidos y él, con paciencia se haría con ellos. El desenlace fue el de esperar: el piojo enfermó de hambre, murió   y cuando cepillaron el postizo, su cadáver fue arrojado junto con el polvo.

Del mismo modo, el cristiano que procura seguir una vía iniciática y que se une a la Iglesia católica, por más que pugne no encontrará ningún alimento válido. La estructura eclesial está armada para evitar cualquier expresión de esoterismo. Esto es particularmente grave, debido a que el esoterismo es el núcleo, la materia viva de un proceso religioso. La Iglesia por supuesto no es un proceso, sino una férrea institución que hace ya mucho tiempo ha confundido la inmutabilidad con la inmovilidad. Una especie de cadáver fosilizado, de quien los fieles esperan inútilmente una señal de vida.

Así y todo, es válido que el cristiano iniciático participe en la Iglesia, pero es desde sus filas de donde debiera llegar una crítica valiente y decidida, ya que él es quien tiene la capacidad para modificar esas estructuras heladas. Es quien, propiamente hablando, lleva en sí mismo el germen más profundo y vivo de la esencia religiosa.  

Este marco de inmovilidad, rigidez y muerte es el que permite el surgimiento del  Cristo Salvaje El mismo  se presenta con toda la fuerza para corregir el curso de una acción devastadora: la dominación romana sobre Galilea. La misma se sigue desarrollando en la dimensión mítica de una historia que no ha concluido. La Pax Romana sobre la nueva Galilea: se le permite expresarse, pero se la controla y de un modo u otro se desautoriza y aniquila toda voz que surja de la misma y que suene a herejía.

El Cristo Salvaje continúa   su lucha contra “El Dios del Mundo de la Ira”. En el momento de su vida como hombre, y como resultado de dicha guerra  en la que nunca se tomaron las armas convencionales, él sufrió un proceso de Fragmentación y ataque directo, lo que se tradujo en su prendimiento y posterior condena. Como respuesta, Jesús produjo una Desfragmentación y una Impregnación en lo que sería la descendencia humana en esa parte del mundo por los siglos venideros.

En los presentes artículos sobre el Cristo Salvaje explicaré estos procesos de carácter mítico. Baste ahora decir que la impregnación se refiere a un salpicado genético, a una presencia en el psiquismo de aquellos que nacerían en el occidente. De este modo  todos los que de un modo u otro registramos esa descendencia podemos identificar al Cristo salvaje porque es una imagen que llevamos dentro con  características de arquetipo.

-        Los que disponemos de esta condición, deberíamos, aunque fuera una vez en nuestras existencias, enfrentarnos a esta entidad sin el lastre confesional y bíblico que siempre la ha acompañado. De allí puede surgir el amor, la adhesión intensa, el rechazo, la indiferencia o incluso el odio.
                  


 GOCHO VERSOLARI






[1] Lo que no significa que el Islamismo y el Judaísmo carezcan de problemas. Dicho de otro modo: sus estructuras exotéricas permiten y de algún modo protegen el desarrollo iniciático, pero con el paso de los siglos hay problemas en lo que llamo la Movilidad Tradicional, es decir la transformación necesaria para que se mantenga viva. Este proceso, común a todas las religiones y tradiciones del  planeta, se complica en el caso de los monoteísmos, los que tienden a la rigidez ya sea dogmática o ritual.
[2] En mi opinión no es absolutamente imprescindible, o al menos no es necesario que el buscador adhiera a un credo confesional. Basta con que adopte una cosmovisión coherente con las características de su búsqueda, tanto de los objetivos de la misma como de las características personales marcadas por detalles vocativos. En Oriente   el marco exotérico rara vez muestra características confesionales y las tradiciones expuestas en las diferentes corrientes religiosas tienen una movilidad y una visibilidad que permite acceder a las mismas sin tantos requisitos.  
[3] Es significativa la relación de la organización “El Yunque” de origen mexicano, ahora trasladada a España, responsable de varios homicidios políticos en ese país y vocera del papado, aunque no admitida oficialmente. En estos días es conocida por una de sus ramas más externas: “Hazteoír” que combate la homosexualidad, el aborto y mantiene posiciones extremas y totalmente  funcionales a Roma. Sin embargo, “El Yunque” no forma parte oficialmente de la Iglesia. Al parecer cuando se ingresa a cierta instancia de la organización, se requiere de un juramento y un ritual que supuestamente está tomado de los inquisidores. Además del mismo, el aspirante debe cometer algunos delitos como prueba de fidelidad a la organización: atacar una clínica en la que se practiquen abortos o atentar contra representantes de la homosexualidad. En el momento en que el Papa exigió que se explicite y se someta a la iglesia dicho ritual, la organización se negó, por lo que se la mantiene fuera de la estructura eclesial, a pesar de que se la sigue usando para llevar adelante el aspecto más agresivo de las políticas de Roma en cuanto a temas pastorales. Esta es una demostración del odio de las jerarquías eclesiales al secreto provenga de donde provenga. El ejemplo es el de una organización a la que se podría tildar de contrainiciática y que revista de algún modo en las filas de la iglesia, pero cualquier desarrollo de tipo esotérico genuino es combatido de raíz, con lo que se ha generado en el curso de los siglos este cristianismo pueril; esta religiosidad como área opuesta a una auténtica espiritualidad. 

miércoles, 15 de noviembre de 2017

Nunca Niegues los Silencios de los Pájaros

A Bird May Love a Fish by JessiBeans

Los pájaros, 
se desdoblan lentos
en otros pájaros de colores más subidos
y vuelan rampantes
como obuses, 
como faros
hasta atravesarte las costillas
y antes que abras la boca para gritar
 habrán entrado a tu corazón
y desde ahora
al desnudarte, 
tu piel tersa mostrará el escorzo de las plumas
y el sueño de un ala 
mientras te retuerces en los brazos del amor
(y a eso de las doce te escaparás descalza
luego de haber olvidado tus zapatos
en la casa pequeña del atardecer). 

Nunca niegues los silencios de los pájaros. Tú misma
eres una masa caliente, palpitante
que día a día vuela entre los buitres sin alas
de la tarde. 

GOCHO VERSOLARI

Dragones





Se deslizan dragones por el cenit:
pequeños como ácaros
y a la vez enormes como cosmos
y vuelan azules,
 prometiendo
que cuando terminen de pasar
surgirá un nuevo cielo:
flamante, 
terso
como las nalgas de un recién nacido. 

En tanto los dragones 
amasan panes negros
para que los hombres construyan edificios
con cadáveres en los cimientos.

En tanto los dragones
se detienen en las ventanas de la noche
a ver tu sueño descalzo, agudo, lento
tenderse como  masa caliente
sobre sus sexos. 

En la mañana un dragón recién nacido
caerá en la taza de tu desayuno. Cuando lo bebas
correrás desnuda por los campos,
copularás los árboles,
la entretela del día 
y una maraca de arroz que tu abuela olvidara
sobre la hornalla yerta,
al final de la fiesta,
cuando una melancolía repentina
se adueña de los peces,
 de las aguas del lago
y de tu sexo. 

GOCHO VERSOLARI

viernes, 3 de noviembre de 2017

Estallarás desnuda





Desnuda
atravesarás el puente
que los pájaros tendieran sobre el alba.

Después estallarás en la llanura
que se tiende en las cercanías de la casa. 
Después
serás un soplo 
del soplo de mi sangre;
después
pronunciarás palabras sueltas
que con el paso de los siglos
trasmutarán en frases,
en párrafos,
en puentes
sobre los que regresarás desnuda
para estallar en las llanuras de mi muerte.

GOCHO VERSOLARI

lunes, 30 de octubre de 2017

Tu Danza




...y tu figura danza
a través de las sombras
 a través de las luces
a través de este instante.

 Con los ojos cerrados
mueves tus pies desnudos  
(la muerte
reproduce tu danza debajo de la tierra).

Tu baile llega hasta el  lejano océano,
donde los marineros otearán el alba 
como  enormes pájaros 
inmóviles;
silentes.

El peregrino  que marcha  desde siempre,
murmurando canciones, 
dispersando desiertos,
bailará contigo en la forja del cielo.

Tu danza
es una invocación, es una puerta;
 un puente que une los ocasos,
un pájaro que ha tomado 
la forma de tus pies
y que   traza en el cielo de otoño
los caminos que unirán esos reinos dispersos
a la altura de tu cuarta costilla. 

Descalza
bailas, descubres el cielo,
conjuras los planes de la arena;

tus pies blancos
terminan destrozando jornada tras jornada
 el halo tornasol
de mi agonía.

GOCHO VERSOLARI

lunes, 23 de octubre de 2017

Duma da dum




Duma da dum
dices y los jeroglíficos se vuelven pájaros
y duman y duman 
da dum.

 En este hecho de vivir,
cuántos cadáveres caen como lluvia
desde el  centro del sol

Du
Ma
Da
Dum

repites mientras cacarea la tarde
desafiante,
entre pendones y rostros de guerreros.

Da da di
Da da do
Da da du

Llueve mientras el silencio se concentra en un trozo de nube
y los aguaceros se retiran a un punto del cuarto
desde donde me miras desnuda,
con los milenios colgando de tu espalda
y en cada amor que nos recorre
la vejez gana una medalla
y una mano huesuda, achicharrada
nos va tejiendo
 desde el futuro
donde dadim dadam dadom
suena el balón 
de los milenios
de los instantes 
y en el  tiempo remoto, indefinido
encontramos el punto reptilínio
que olvidara la estrella 
dentro de la poceta de porcelana; que olvidara,
en  el último rincón del jardín
donde se abalanzan las lluvias de mañana
y trepa  el sol. 


GOCHO VERSOLARI

domingo, 15 de octubre de 2017

Variaciones sobre el Silencio






Tus pies se perfilan en el horizonte. De ellos
surgirán las nubes de la aurora. 
Después llegarás vestida de ave
y se precipitarán aludes luminosos
por las laderas de la media mañana. 


(Silencio negro.
Silencio blanco. Una copla
se desmaya en el pico del somormujo).

Silentes, las ramas del otoño
 se animan a morir 
mientras el inmóvil techo de la noche
se precipita en un atardecer licántropo. 


Cuanto silencio
en tu deseo 
hierático y arcano, 
alto como las torres de tu desnudez
colgadora de pendones 
pirómana de pasados
lejanos y reciente. 

Descalza te atreves a morir
y a revivir 
en el filo de la guadaña de la parca.
Descalza
escapas por suelos sembrados de uñas,
de dientes afilados,
de los panes deshechos de la tarde

Tus pies han llegado hasta mi cama. Calentando la noche
el sexo se precipita desde las cumbres del cuarto,
desde la luz precaria que brilla en la mesa de noche
y una bestia de aire enrarecido
se estrellan contra los pendones de la cama. 

Muestrame tus pies, 
cargados de milenios, de los fuegos primeros;
tus pies,
creadores de kalpas. 
(En tus dedos
los universos cuelgan en racimos).

El fantasma de las lluvias de la semana que viene
no deja de mecernos,
de acunarnos,
de cantarnos  los vórtices 
mientras un pájaro rojo y somnoliento
empuja el amor desde mi vientre.


(Cubre tus oídos:
las estrellas
                       aturden).

GOCHO VERSOLARI