lunes, 13 de marzo de 2017

De Gallinas, Buitres, Monstruos y Muchachas



El aire de la mañana se llenó de gallinas
rojas,  multicolores. 
Danzaban en el alféizar;
 las motas de polvo
se agitaban al sol

En la noche,
 cuando saliste 
clandestina y descalza rumbo al malecón, 
te siguieron las gallinas;
picoteaban las semillas etéreas,
luminosas
que tus huellas desnudas
 dejaban en la grama


Ahora el silencio se tiende sobre el lago. Las gallinas
se tornaron monstruos de picos tornasoles
que te violan noche a noche;
y al son de tus gemidos 
 relumbran las estrellas

En el rincón del lago
donde se tienden las silentes cabañas,
ejerzo en soledad
el antiguo rito de evocarte:
me tiendo 
para que camines en mi pecho; 
que tus pies blancos y desnudos
atraviesen mi corazón de sur a norte
mientras el sol raya las nubes
con la punta cobriza de su entraña

En la media mañana,
los monstruos te devorarán despacio
como  a una mezcla de comida y cópula.
Te regurgitarán en el atardecer
convertida en  luz errática y real
que vivirá en la tibieza de mi lecho,
mientras las estrellas
 una a una,
vomiten buitres parlanchines,
luminosos;
chamánicas aves brillantes, 
carroñeras
sobre nuestro edredón.

GOCHO VERSOLARI
Publicar un comentario