lunes, 3 de abril de 2017

El sudor es el jugo del corazón







El sudor es el jugo del corazón
dijiste sonriendo. Una lágrima
se movía indecisa debajo de tu párpado.
Pasaste tu dedo por mi frente
y lo retiraste humedecido. El sudor
corría en arroyos lentos; muchachas diminutas
mojaban sus pies en las corrientes.

Deberás esperar el mediodía
y verás el corazón brillante de las cosas...
Te interrumpió un sollozo 
mientras la mañana se extendía por el prado
como un demorado cachalote.

Después correrías hasta dejar tu cabeza
colgando en los pendones del día; hasta hundir tu cuerpo
en la miel amarga de la tarde.

No llegaremos a los médanos,
no nos revolcaremos como beduinos, en la arena;
 no vestirás tus sayos 
ni exhibirás para mí tu descalcez azul,
ni el crepúsculo arañará la noche 
como a una amante yerta

Cuando nos toque despegarnos,
 los cometas de la madrugada
estallarán en nuestros cuatro riñones
y un canto antiguo y blando
penetrará caliente el jugo de las eras.

El sudor es el jugo del corazón
repetirás señalando el mío:
 arrugado, 
silente
 como un sol al que convirtieran en pasa;
más tarde lo tomarás entre tus manos:
arracimado, lento, perezoso;
blando monstruo;
rescoldo negro,
voz que llega al silencio,
mientras la luna vuelca  gotas de esplendoroso hollín
sobre tu noche.

GOCHO VERSOLARI
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