sábado, 29 de abril de 2017

Reflexión aclaratoria sobre el poema "Eratóstenes" de Gocho Versolari





El poema Eratóstenes, de por sí bastante largo, tiene varios tramos que pueden resultar oscuros, por lo que se impone no ya una explicación, sino una simple reflexión. 

No se trata tan sólo de un homenaje al sabio griego quien por primera vez midiera la circunferencia de la tierra, sino de una especial interpretación de este hecho ;de una concepción diferente  de la historia. El contexto de los versos sugiere un universo al que no estamos acostumbrados: los hechos del pasado pretenden actualizarse en nuestras vidas y de algún modo, el Eratóstenes que postulo, es cada uno de nosotros. 

La medición de la circunferencia de la tierra no tiene para este personaje de la Grecia Clásica, la misma significación que  para un astrónomo contemporáneo. Los griegos elaboran  la matemática partiendo  de los egipcios; más exactamente de los cálculos que los mismos realizaban para medir las áreas que el Nilo dejaba y poder sembrar en ellas. Lejos de constituir una curiosidad o un exotismo intelectual, este  desarrollo de la matemáticas constituye para los egipcios la solución de un problema vinculado  a su supervivencia. En un mundo lleno de dioses, su actividad intelectual era a la vez una ofrenda y un beneficio. Con el mismo sentido pasa a los griegos.  

Al visitar Saraguro, un lugar del Ecuador poblado exclusivamente por aborígenes inmersos en una cultura milenaria, observé en ellos una fuerte reticencia para efectuar mediciones y de este modo traducir a cifras los  elementos cotidianos. Al indagarlo, algunos de ellos afirmaron que de hacerlo, lo que se medía disminuía en su vida, en su capacidad vital. Esta creencia, muy antigua, es compartida por numerosos pueblos que permanecen unidos con firmeza a la naturaleza de sus entornos. Lo mismo ocurría con el griego de la antiguedad: la matemática tenía un fuerte componente simbólico y el aspecto cuantitativo era absolutamente secundario; algo con lo que era mejor no meterse, ya que el riesgo era que se desarrollara un mundo donde a cambio de aparentes ventajas, se privilegiara la destrucción en todas sus formas (cualquier parecido con nuestra actualidad no es mera coincidencia)

A Eratóstenes se lo conoce por esta medición: no es extraño, ya que vivimos en un mundo de cifras, de cortezas, de cadáveres de los números  y son pocos los que llegan a su esencia. El sabio griego, protagonista del poema,  era básicamente un filósofo y poeta, de modo que la cifra obtenida por la medición de la circunferencia de la tierra, tenía un carácter puramente simbólico. 

Es por eso que en el poema hablo de "los mosquitos de la cifra" o "los insectos de la cantidad": elementos deletéreos que amenazan la tarea de medir la tierra. En un desborde dionisíaco, para el griego la tierra era el equivalente al seno de la amada, o a la circunferencia donde se guarda el útero. Al medirla, Eratóstenes realiza un acto de culto, en el que compromete todo su cuerpo. Él mismo pasa a ser la circunferencia y el número que obtiene posee una significación cualitativa unida a su propia vida. Esta circunferencia habría sido entonces medida "para siempre y para nunca". En otras palabras: Eratóstenes no es el antecesor de los científicos modernos. Si se lo compara con los mismos, es que no se ha entendido en absoluto su mensaje. 


GOCHO VERSOLARI
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