viernes, 11 de agosto de 2017

La Tarde se cayó en un Pozo



La tarde se cae en un pozo 
y nos apresuramos a recogerla,
a sopesar los daños, las oscuridades
que las avispas
 dispuestas a atacarnos a fines del verano.
llevan en sus vuelos

La tarde se cae en un pozo. 
Bastaría tu caminar tenue,
quizá un par de sonrisas,
una gaviota que escapara de tu escote
hacia las constelaciones que se abren
 más allá del sol,
para que la tarde,
enhiesta como siempre,
 imperturbable
nos arrope azul, despreocupada

Mi corazón se marcharía 
detrás de las palomas
y los vecinos murmurarían entre ellos
afirmando que acabo de morir
sin saber que brillo en la jalea de los días;
que en las noches
te visito en tu lecho como un íncubo
azul y levitante,
colosal,
hidrófilo
sobre tu cuerpo hilvanado de tardes , 
de soles,
de mares
de noches y de tumbas de mármol
que no cesan de gemir. 

Las estrellas se demuelen en tu piel. 



GOCHO VERSOLARI
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