viernes, 25 de agosto de 2017

Los pájaros sin forma del vacío






Te empeñas en caminar por las cornisas de la luna
mientras me meso los cabellos
al ver tu pie derecho
adelantarse al izquierdo
y un rebuzno de unicornios atrona el cielo
y el vendaval de las horas que matamos se apresura a llegar
tibio
lento
silencioso
haciendo vibrar las estrellas con un viento invisible
como todo viento
y tú haces equilibrio
en esa cornisa tan delgada
como el filo del cuchillo que usa el tiempo
para cercenar nuestras ansias día
tras
día

Reconozco que tienes el equilibrio
propio de los eones cuando se encabritan
y destruyen un mundo mientras realizan complicadas piruetas
entre las mallas estelares.
No hay un mañana
me dices con una sonrisa y una lágrima
mientras apoyas la planta desnuda de tu pie izquierdo
sobre la cornisa filosa
a punto de hender tu carne blanca
como el sueño de un ornitorrinco
que se desplazara hacia el sur, siempre adormilado,
anhelando  amor, casa; anhelando el pan caliente de los besos.
Pienso que quizá falte poco
para que llegues a la plataforma de la noche
y te recojan las manos de los elfos
y yo detenido en la tierra,
con mis propios pies hundidos en el agujero que me obligaran a cavar
en esta cueva que noche a noche se lleva mis sueños y mis viajes.
Quizá me acueste en la oscuridad
y allí baile contigo en la delgada cornisa. Tú
Yo,
y los pájaros  sin forma del vacío.

GOCHO VERSOLARI
Publicar un comentario