domingo, 3 de septiembre de 2017

La Bestia Rubia





Te marchas azul, descalza; tus talones
se pierden en la ochava y renuncian
al pan caliente y al purè de ocumo
que te sirvo en las mañanas.

Este amanecer dorado que te ve partir
es la bestia rubia de la que hablaba Nietzche
o la bestia sin nombre que evocara  Blake

Desde las canteras de la noche
 emiten sus gruñidos,
 sus panes silentes,
sus brillos;
los morados cilicios con los que golpearè mi cuello,
mi espalda que alguna vez fue tierna;
que ahora
es áspera como tu partida y lo será
en el primer milenio
de la era que se inicia con tu ausencia

Leo las cartas cuando la mañana
me arroja  pàjaros al rostro. Leo las cartas
Dicen que volverás. 
Serás la última bestia,
desnuda y bella como el cielo,
cuando las eras se apaguen y destilen
las gotas postreras
de esta còsmica melancolìa

Regresarás descalza. Tus pies
habrán recogido ojos, 
artefactos,
silencios
de los cósmicos océanos,
de las estrellas que destiñen
cuando dejan de brillar por un momento

Tus plantas
se prenderán de las ùltinas gotas del espacio
y beberás con cada uno de los dedos
los recodos de las horas,
los gruesos gusanos de los días

Deja que cuelgue de la luna; mis caderas
se moverán en péndulo
hacia la tenue neblina de las cuatro.

GOCHO VERSOLARI
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