viernes, 1 de septiembre de 2017

Los pendones que se Achicharran en tu Ombligo.




Los pendones en tu ombligo
se calientan hasta encender la estera
que tu abuela usara para entibiar el piso
en las noches de invierno.

Descalza, 
bata blanca, 
cabellos liberados,
te aproximas con actitud ritual
a ese fuego que ahora abrasa 
tu pezón izquierdo:
con ojos fijos
y  labios entreabiertos,
 entregarás tu ápice y todas tus primicias
al túmulo hecho de aire y de silicio,
construido con carne de dioses y de cabras.

El túmulo que nevará quemando 
tu bajo vientre,
las plantas de tus pies
y esas encadenadas muertes
que llegan de atrás,
de muy atrás

Los pendones en tu ombligo
se achicharran,
crepitan,
deambulan
y quiebran el silencio negro y rojo...

... y  quiebran,
y destrozan
el silencio de Dios. 

GOCHO VERSOLARI
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