miércoles, 15 de noviembre de 2017

Dragones





Se deslizan dragones por el cenit:
pequeños como ácaros
y a la vez enormes como cosmos
y vuelan azules,
 prometiendo
que cuando terminen de pasar
surgirá un nuevo cielo:
flamante, 
terso
como las nalgas de un recién nacido. 

En tanto los dragones 
amasan panes negros
para que los hombres construyan edificios
con cadáveres en los cimientos.

En tanto los dragones
se detienen en las ventanas de la noche
a ver tu sueño descalzo, agudo, lento
tenderse como  masa caliente
sobre sus sexos. 

En la mañana un dragón recién nacido
caerá en la taza de tu desayuno. Cuando lo bebas
correrás desnuda por los campos,
copularás los árboles,
la entretela del día 
y una maraca de arroz que tu abuela olvidara
sobre la hornalla yerta,
al final de la fiesta,
cuando una melancolía repentina
se adueña de los peces,
 de las aguas del lago
y de tu sexo. 

GOCHO VERSOLARI
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