sábado, 9 de diciembre de 2017

Descubrí que mis Poemas son Orgasmos



Desde que descubrí que mis palabras
detienen la caída de los montes del alba,
siento la urgencia del poema. 
Durante el día
los versos conforman un orgasmo;
desde mi bajo vientre
insiste en estallar.
(Vocación de volcán leve 
en los ínclitos ríos de la aurora). 

Desde que descubrí que mis palabras
sostienen tus pies y tu mirada,
mis manos tiemblan en busca de vocablos
y garrapateo cuartillas vírgenes, 
silentes
hasta que puedo levantar las rodillas del día
y así  logro que el gigante del cielo nos contemple
desde los andamios glaciares  de mis versos.

He construido una cama de cuartetas silentes
con vocablos de vidrio,
consonantes de pájaros;
he construido una cama para que nos amemos:
cierra los ojos y reclínate;
  inmóvil, 
las manos sobre el pecho.
Te despertaré con dos versos,
quizá tres. El cuarto
te quitará la ropa y el resto del poema
será un orgasmo atorado de júbilo,
estallando en otros cielos, 
en otros ríos;  llenando el universo
de oclusivas  azules 
y vocales de pan.

GOCHO VERSOLARI
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