sábado, 2 de diciembre de 2017

Niebla Espesa



Desde que cumplí sesenta,
cada día de niebla
se lleva un  jirón suave de mí mismo.

En el antebrazo
tenía el recuerdo de la tarde
en que trepaste al ceibo
enrojeciendo tus muslos y tu alma.
Con la última bruma
he perdido el recuerdo.

En el bajo vientre
guardaba una serpiente roja y amarilla
Se marchó entre la niebla espesa
de un  ruinoso marzo
La busqué entre la fronda de la atmósfera,
perseguí a los jabalíes de la aurora
y nunca la encontré.

Si la niebla fuera una anaconda
que se tendiera alrededor del mundo
llevaría fragmentos de mi ser:
una mirada,
una huella desnuda,
un gemido,
el vuelo súbito de un pájaro y sin duda
al estrujar la niebla
la tarde y tu lecho
 se llenarían de poemas.

Hoy la niebla se tiende desde el sur
humo sin prisa y sin orgullo. En dos horas
serán mis huesos que observen a mi alma
disolverse en la indiferencia de la bruma.

GOCHO VERSOLARI
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