lunes, 11 de diciembre de 2017

Recostado contra el alféizar






Recostado contra el alféizar
un pedúnculo que anoche me cosquilleara en el Occis me mira y mira y cuando parpadea siete veces con sus ojos muy violetas recostados en los míos,
advierto que tiene un obús azul para obsequiarme
y me pongo debajo de sus patas
luego de haber adelgazado con unas élficas gotas de silencio
y uno granos amarillos de silicio. 

Recostado contra el alféizar
ocupo el lugar del ´pedúnculo en un diálogo silente y escamado que me ofrece el oro de los dioses, las perlas de los cielos y tu cuerpo tu cuerpo cuando baja por la ladera todas las tardes y cimbrea focos y alimañas en mis ojos. 

Reclinado contra el laféizar 
vuelvo a verte pasar, y nos separa el terraplén y quiiera tener alas para caer junto a ti
como por si acaso,
mirarte con una sonrisa de disculpas
y ofrecerte mi compañía para que llegues a tu casa, llena de bestias luminosas, de sierpes de calor
mientras barrenderos invisibles se preparan 
para limpiar el sendero que transitamos
y cuando llegue a tu palacio 
se detendrán a quitarnos los zapatos, ya que tu tía desea lo sutil para su alfombra
y no los gruesos arrecifes del calzado mientras que una doncella se despliega
desde la niebla
y entra a la sala y baila conmigo y cuando la abrazo
suspira un momento, se adelgaza se apaga
y entra en mi pecho como una mariposa
de la que no sabemos si existío si existirá, 
o si se arrojará desde el pecho de la noche
a las últimas estrellas
 de la madrugada. 

GOCHO VERSOLARI
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