miércoles, 6 de diciembre de 2017

Un Par de Homúnculos copulan en tu Palma






Miro tus pies en el arroyo 
helado y trasparente. A la luz de la hoguera
veo  un estremecimiento casi inmóvil
en tus uñas pintadas de azul,
en tus empeines, en tus tobillo. Un temblor
que agita como viento tus albas plantas,
que promete la marcha, la larga marcha
por mis costillas, 
hacia mi corazón. 

 El fuego
repica en tu mejilla izquierda
y la kajira trasparente, levemente azulada
que usas para coquetearme,
me muestra  por completo
tu seno y tu pezón. 

Algo hierve más allá del fuego. El campamento
está rodeado por serpientes. 
Enormes, venenosas. "Nos moveremos lentamente
- afirmo - 
De llegar  a amarnos,
tan sólo una caricia
debería  demorar toda la noche". 

Agrego que una mirada intensa; 
un silencio que se agite de pronto,
podría  enfurecer a las serpientes.
Ahora debo incrementar las llamas
pero me tomará una hora alimentarlas;
necesitamos el  fuego que impida a los ofidios
llegar a nuestros corazones.

Abres tu mano y en la palma
un par de figuras 
grandes cono dos briznas
se contemplan desnudas. 
Te reconozco a ti. Me reconozco
en esa danza feroz, desenfrenada
a prueba de serpientes. 

Bajo el cielo de las tres 
 los homúnculos tendrán sexo en tu palma
y el orgasmo hará estallar astillas;
derramará ciruelas líquidas
sobre el pan de la noche. Las serpientes
recibirán una súbita alborada
y cuando den las cuatro se habrán ido.

Seguiremos inmóviles. Los homúnculos
volverán a fornicar
una vez,
otra 
hasta que las luminarias de la noche
 se fundan en la llama
que arde en tu palma,
que arde en tus ojos
y en tu cuerpo desnudo :
y así tu fuego agitará el firmamento
hasta romper 
una
por una
 las  estrellas.  

GOCHO VERSOLARI
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