sábado, 10 de febrero de 2018

El Edificio






Atraviesa el día un enorme edificio
al que no puedes ver,
ni tú,
ni yo,
ni el hijo del vecino que a veces
parece hipnotizado mirando esa mezcla de niebla y ceniza
donde la enorme mole se detiene
para observarnos  desde sus ventanas circulares.

El edificio
marcha lento hacia la tarde,
y al llegar la noche se hará tan pequeño como un colibrí
y te seguirá, menesteroso de ti,
cuando escapas de tu casa
y caminas descalza hacia el lago
y haces el amor entre las fresas
o entre las moras o entre las plantas espinosas. 

El edificio
se encargará entonces de curar tu espalda y tus nalgas
sangrantes,
luego de haber copulado hasta que las pestañas de la noche
se decidan a caer una por una
en los bosques de fines de setiembre. 

Ahora te persigue la luna. Luego
las sombras de los árboles y finalmente
yo mismo me uniré al gesto de todo lo creado
para prenderme a tu cintura
y marchar hacia el sol.

GOCHO VERSOLARI
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