domingo, 18 de febrero de 2018

"La caca del Mirlo Apocalíptico está caliente..."




Debes descalzarte
para caminar hasta el nido del mirlo apocalíptico;
No debes despertarlo. Si lo haces,
el enorme pájaro frente a tu belleza
se excitará y defecará camiones,
edificios enteros del pasado reciente,
pájaros de cemento que a su vez
defecarán otros pájaros y de ese modo,
el mundo se llenará de caca.
Se acabará la raza humana
tan sólo por la inspiración intestinal de un pájaro
que habría contemplado tus ojos cargados de zafiros,
tus pechos jubilosos,
 con la textura de los panes.

Caminas despacio hacia el mirlo. Sus pichones
pían desesperados reclamando comida,
mientras te sueltas los cabellos,
adelantas tus hombros
e inesperadamente besas la punta del pico 
del mirlo apocalíptico. 


Son las seis. Se han apagado las luces de diciembre.
La caca perdura en el ambiente
y aguardamos el fin
mientras la lluvia marrón cae implacable
En el pequeño cuarto
La luz del bombillo apenas ilumina. Tan sólo escuchamos
los gritos de los mirlos.

 La luz se apaga. Me tomas de la mano
y tu beso es un amanecer,
un trago caliente en mitad del invierno,
una aurora,
un pan,
un élfico fideo que juega en mi garganta. Tu beso
atrae buitres, palomas, cormoranes. 

Con tu beso no hay muerte.

Te apartas y murmuras
"La caca del mirlo está caliente.
Ella guarda un fin que no es real..."

Entonces te desnudas, 
te aprietas contra mí

y el mundo estalla. 


GOCHO VERSOLARI

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