domingo, 4 de febrero de 2018

Me preguntas si esta noche escribiré un poema



Me preguntas si esta noche
escribiré un poema.
Procastino buscando en el fondo del café
tu silueta,
las huellas de tus pies desnudos;
el leve diseño de tu pezón izquierdo.

Me preguntas
si esta noche pondré mis ojos locos
e inclinado como un mono
sobre el ordenador
me dedicaré a llenar  la sala de conejos,
de ornitorrincos rojos
de salamandras perdidas en la fronda. 

No te contesto. 
Me limito a mirarte
mientras el sostén del corpiño cae sobre tu hombro. 

Respondo que quizá escriba
la historia de dos nubes que se amaban
en un planeta azul;
que tal vez cerca de las doce
narre los poderes que encierra la muerte
y un cadáver flotará en la sala
y se sentará a la mesa exigiendo su comida. 

Por ahora
me limito a desatornillar mi sexo,
a convertirlo en Gekko
y darle de beber agua de rosas
mieles de iguana,
sudor de pájaro
y orina de los ángeles.

Comprendes, sonríes
y tu silueta parpadea
mientras un guanaco del tamaño de mi puño
vuela cerca de tu ombligo.

Es el inicio de la noche.

Surge 
el sol. 

GOCHO VERSOLARI
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