martes, 27 de febrero de 2018

Tu sexo envuelto en un claro torniquete con el mío.




Las coyundas de la tarde se aflojan lentamente
caen en tu mirada,
recorren tu cuello, 
fluyen entre tus pechos
se detienen un instante en tu ombligo
y siguen raudamente 
hacia tus pies.

Las coyundas del día se entrelazan
y derivan el sol
y derivan el cielo
hacia el sendero por el que corres
todos  los mediodías.

Llegará la noche con un dulce silencio
y la luna hablará de arcanos evidentes
cuando tiña tu pelo,
cuando tiña mi paz.

Allá en el horizonte un buitre aguarda
para llenar de luz 
los recodos del día.

Una abubilla que vuela hacia el poniente
explotará de pronto
y aniquilará yugos, 
sumisiones,
 dominios;
y no sabré que hacer con tanta libertad. Me enseñarás
a derivar por este fluido azul
que nos anegara de pronto 
que nos convirtiera
en súbitos y asombrados peces.

Un caracol enorme
será el que guarde
todos los posibles cielos
todas las posibles tierras;
todos los posibles pasos
que dará tu sexo envuelto en un claro torniquete
con el mío.

Entonces el buitre majestuoso
dará la vuelta en el crepúsculo
y se ahogará en la luz.

GOCHO VERSOLARI
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