lunes, 12 de febrero de 2018

Un monstruo me espera en el futuro






Capaz de convertirse en niebla,
el monstruo me esperará en la sala,
en la cocina,
en las burbujas del retrete. A veces
lo veré en los cafés,
en las calles del crepúsculo, 
en el instante
en que deba calzarme y anudar los cordones.

Y me devorará
en los momentos más inesperados,
más inoportunos,
y lentamente,
casi sin ganas
remontaré su esófago,
regresaré a su boca,
desafiaré los pájaros ardientes
de su saliva;
retornaré cargado de hectoplasma
a mi sala
a mi alcoba
a las serpientes de este gran  mediodía, 
las que preparan mañana 
tras mañana
los rincones del llanto.

GOCHO VERSOLARI
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