lunes, 2 de abril de 2018

En las marismas perfumadas de tu entraña




No dejas de caminar descalza mis senderos
desde aquella lejana tarde
que te perdiste dentro de mi cuerpo. Desde entonces
recorres mis continentes, mis crepúsculos
y este lento claudicar
que se llevan las rocas de la tarde. 

Al despertar
 tus pies desnudos
palpitan a la altura de mis ojos. 
Intentando treparte,
me convierto en serpiente, 
en águila, 
en aurora
y como todos los mediodías,
cuando el sol me derrumba,
descubro que soy yo 
quien se perdiera hace milenios
en los meandros de tus senos, 
en las oquedades de tu sexo, 
en las marismas perfumadas 
de tu entraña. 

GOCHO VERSOLARI

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