lunes, 2 de abril de 2018

Todo poema encierra un monstruo y una ajorca de paz



A veces llego al poema como a un manantial,
como a la sombra en una tarde de calor; a veces
entrar en el poema 
es desatar animales lentos y furiosos,
es rodearme de infiernos
a quienes ofrendo mis entrañas. En todo caos
brilla un amanecer sereno, 
donde las estrellas procuran alinearse, 
donde los astros escriben mis ocultos nombres,
donde los lobos brillan y encandilan. Toda muerte
encierra un renacer, un río, una montaña 
y la blanca bestia
que forman tarde a tarde
tu cuerpo y todas tus miradas. 

Laberinto o Edén. Todo poema
encierra un monstruo
y una ajorca de paz. 

GOCHO VERSOLARI

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